El Mundo Según Kassiopea

Comprar en Fnac es un timo

Necesitaba una tablet. Ayer por la tarde entré en la web de Fnac y me la compré. Elegí la opción de entrega en 2 horas (pagando casi 8 euros por el servicio). Dentro del plazo llegó el repartidor, me traía un móvil. “Esto no es lo que yo he comprado. Yo he comprado una tablet, no un móvil”, le dije. “Yo sólo soy de la empresa de transporte, traigo lo que me han dado. Me lo llevo y mañana te dirán algo”.

Bien, ya es “mañana” y a mí nadie me dice nada. Eso sí, el importe está cargado en mi tarjeta desde el momento en que realicé la compra. Evidentemente, no cuento con que hoy me digan nada porque es domingo. Y mañana ya veremos.

Total, que un producto que tenía que estar entregado en 2 horas, y después de haber pagado por ese servicio, ya lleva de momento un día de retraso.

Servicio de atención al cliente telefónico solo tienen de lunes a viernes, así que contacté con ellos mediante el formulario de contacto de la web. Al enviar el mensaje te dicen que contestan entre 48 y 72 horas. ¡Eso son 2-3 días!

La solución hubiera sido fácil: se han equivocado pues me envían otro repartidor con el pedido correcto y ya está. Aunque sea sábado, aunque sea tarde. La cagada es de ellos. Y si esto no es posible, me mandan un email y me devuelven el importe cobrado y listo. Yo ya veré qué hago.

Pero no, no han hecho absolutamente nada. El pago me lo van a tener que devolver igual porque ya no quiero la compra. Me compraré la tablet en otro sitio. Y me van a tener que dar de baja la tarjeta de socio porque no pienso comprarles nada nunca más ni quiero saber nada de ellos, por incompetentes y timadores.


La Dama de la Nieve

En algunos pueblos del Dniéper existía la creencia de las andanzas de Sgroya, una hermosa mujer con extraños poderes. Aunque podía adoptar apariencias diferentes, solían describirla como una joven alta y llamativa. El calificativo “de la nieve” no aludía a su palidez ya que algo no común entre los eslavos, tenía la piel morena y el cabello oscuro y rizado, que realzaban la expresión de sus bellos ojos. Se debía a otras cualidades: aparecía en las frías rutas de caminantes y jinetes para ofrecerles sus amores. Esa casi siempre irresistible invitación, de ser aceptada, resultaba fatal para el incauto, que seguramente terminaba muerto o mutilado.

Según la leyenda, para alcanzar sus propósitos Sgroya se valía de todos los recursos de seducción que una mujer puede tener. Al principio, era sensual y dulce, y capaz de proporcionar infinitos placeres eróticos. Una vez despertado el irrefrenable deseo de sus víctimas y privadas estas de su voluntad, ella se volvía gélida, paralizándoles el corazón. Eventualmente, su cuerpo helado y convertido en filosa arma, mutilaba a su amante sin piedad. En ocasiones, no provocaba daño físico alguno sino que se limitaba a enamorar perdidamente y luego abandonar al infeliz hombre, para hacerlo enloquecer.

Algunos la suponen una deidad femenina dedicada a castigar la conducta de los hombres infieles, otros ven en ella el espíritu de alguna mujer ofendida por el mal proceder de su compañero.


El pueblo más frío del mundo

Todos los inviernos viene alguna ola de frío siberiano que dura un par de días, los suficientes para odiar el invierno. Pero existe un lugar donde viven con la ola siberiana encima, permanentemente. En Oymyakon, Siberia, la temperatura media durante el invierno es de -46ºC.

Oymyakon está ubicado en el corazón de Siberia, y no es un lugar para ir a hacer turismo. A la temperatura extrema hay que sumarle una serie de cosas que hacen incomprensible que haya personas viviendo ahí.

Por ejemplo, tus pestañas se congelan. Tu saliva se convierte en carámbanos en tu boca. Tienes que conducir tu coche las 24 horas del día o la batería se agotará. Es casi imposible excavar en el suelo, por lo que tampoco tiene plomería. Si alguna vez tienes que cavar un hoyo en el suelo, por ejemplo, para realizar un funeral, primero debes encender una hoguera gigante para ablandar las primeras pulgadas de tierra, desenterrarla, luego encender otra, y así sucesivamente.

Como si la temperatura no fuera suficiente, la luz solar estacional también es extrema. La población recibe solo unas tres horas de sol al día durante el invierno y 21 en el verano. Honestamente, no sé que es peor.

La ciudad tiene una población de alrededor de 500 habitantes, y se han adaptado a su entorno de formas bastante inusuales. Por un lado, está la dieta. No hay verduras frescas en Oymyakon porque no puedes cultivar nada. Casi todas las comidas consisten en solo carne, y muchas veces, la carne está cruda y congelada. Los cubos congelados de caballo o sangre de reno se consideran un manjar, como lo es la estroganina, un tipo de pescado congelado cortado en lonchas largas y delgadas. Pero eso es solo para un día especial: las cenas diarias consisten en estofado de carne.

Aunque Oymyakon fue originariamente una estación de paso para los pastores de renos nómadas, la región creció en notoriedad a mediados del siglo XX cuando formó parte del “Anillo de la muerte de Stalin”. Y es que si vas a ser un dictador totalitario, es útil tener una región en tu país que pueda matarte en menos de un minuto. Bajo el régimen de Stalin, los disidentes políticos eran exiliados a esta zona (los que tenían la suerte de no ser fusilados antes). Debió ser bastante terrible.


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