Kassiopea

Christian Poincheval, un ciudadano francés de 65 años, afirma haber inventado unas pastillas para lograr que los gases huelan a chocolate o rosas. Dice haber elaborado las susodichas pastillas con ingredientes 100% naturales como hinojo, algas o arándanos. Estas píldoras, que han sido aprobadas por las autoridades sanitarias, pueden adquirirse en la red por el módico precio de 9,99 dólares el frasco y, en palabras de su creador, además del olor dulzón que dan a las flatulencias, también reducen la hinchazón del estómago y los gases.

Según cuenta, tuvo la idea cuando un día estaba disfrutando de una buena comida con los amigos y se percató de que las flatulencias del grupo eran insoportables. Así pues, empezó a indagar para encontrar la fórmula mágica que cambiara ese olor inaguantable por un aroma a chocolate o rosas. El resultado lo obtuvo en 2006 que fue cuando empezó a comercializarlas con grandes resultados.

Digo yo que ir a comer con ese grupo de amigos tiene que ser de lo más agradable…


Visto en https://www.20minutos.es/gonzoo/noticia/pastilla-flatulencias-chocolate-rosas-3267475/0/

Dice una antigua leyenda vikinga, que el rey Frodi, de Dinamarca, recibió en una ocasión de Hengi-kiaptr el regalo de dos piedras de molino mágicas, llamadas Grotti, que eran tan pesadas que ninguno de sus sirvientes ni sus guerreros más fuertes podían darles la vuelta.

Durante una visita a Suecia vio y compró como esclavas a las dos gigantas Menia y Fenia, cuyos poderosos músculos y cuerpos habían llamado su atención. De regreso a casa ordenó a sus dos nuevas sirvientas que molieran oro, paz y prosperidad. Las mujeres trabajaron alegremente hasta que los cofres del rey rebosaban oro y la paz y la prosperidad abundaban en sus dominios. Pero el rey, en su avaricia, ni siquiera permitía a sus sirvientas descansar, por lo que estas se vengaron moliendo una guerra y provocando la muerte del rey a manos de los vikingos.

El rey vikingo Mysinger tomó las dos piedras y a las sirvientas y las embarcó en su nave, ordenando a las sirvientas que molieran sal, que era un producto muy valorado en aquel tiempo. Pero el rey vikingo se volvió tan avaricioso como el rey Frodi, no dejando descansar a las mujeres, por lo que, como castigo, tal fue la cantidad de sal que molieron que al final su peso hundió el barco. A consecuencia de esta gran cantidad de sal, el mar se volvió salino.

Pues parece que estoy bastante mejor de mis últimos achaques, aunque aún arrastro algo de gripe. Al menos llevo un par de días que ya no he tenido nada de fiebre.

Voy a hablar del último libro que he leído (mi blog de libros lo abandoné y no tengo intención de retomarlo por ahora). Los que me conocéis un poco sabéis que una de mis aficiones es la Historia. Vi hace unos días en Twitter que se hablaba de un libro, me picó la curiosidad y me lo compré. Se trata de Ramsés II. La verdadera historia, de Cristiane Desroches.

Christiane Desroches es una egiptóloga francesa que ha escrito muchos libros y ha investigado mucho sobre el Egipto de los faraones. Tiene varios premios y condecoraciones por su trabajo, por lo que sabe de lo que habla. Ramsés II. La verdadera historia es una biografía de este faraón, bastante amena de leer y que aporta información sobre cómo funcionaba la sociedad en el Antiguo Egipto.

Ramsés II es un faraón mítico, por su longevidad (vivió más de 90 años), por su capacidad reproductora (tuvo alredededor de un centenar de hijos) y porque muchas veces se le asocia con el Éxodo bíblico, asunto este último que para la mayoría de los historiadores no tiene ni pies ni cabeza.

Es quizás el faraón del que se saben más cosas, por la manía que tenía el hombre de dejarlo todo documentado por escrito en las paredes de los templos principalmente: lo que hacía, lo que le pasaba y lo que planeaba hacer. Hace unos años fui a Egipto y había rastro de Ramsés por todas partes. En todos los templos egipcios hay estatuas suyas y jeroglíficos e inscripciones que narran acontecimientos de su vida o de su época. En fin, que los egiptólogos deben disfrutar de lo lindo estudiándolo.

Como decía, el libro de Desroches es una biografía amena, me ha gustado pero he echado en falta algo de crítica hacia el faraón. Vale, fue un tipo grande que hizo grandes cosas en Egipto, pero creo que la autora se ha dejado llevar demasiado por la pasión y no ha sido del todo objetiva. Porque Ramsés II podría ser un tío genial, pero a lo largo de sus más de 90 años de vida digo yo que algo haría mal, ¿no? En algo se tendría que equivocar y, según este libro, era un ser perfecto en todo. Aún así es un libro con el que se aprenden cosas, muy recomendable para quien le guste la Historia y en especial la civilización egipcia.

En el post anterior comentaba que había estado unos días pasando frío por Zaragoza. Pues me he traído de recuerdo un gripazo impresionante, ya digo yo que el invierno no es bueno. Todo el fin de semana en cama y aún no estoy bien.

Por si no tenía bastante con la gripe ahora me duelen un montón las cervicales. Algún mal gesto que habré hecho.

Así que me tomo un descansito de dos o tres días y ya volveré cuando sea capaz de respirar sin ahogarme (el tabaco no me ayuda con la gripe), y cuando pueda mover el cuello con un mínimo de dignidad.

Qué malita estoy…

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