EL PAÍS DE LA ETERNA PRIMAVERA (I)

Hace ya tiempo que quería hacer algún post sobre esto y hoy que tengo tiempo me he puesto manos a la obra. No sé si sabréis (y si no lo sabéis os lo digo) que la empresa donde yo trabajo es una ONG. No voy a decir cuál porque nunca se sabe quién puede llegar a leer esto. Hace casi 4 años, en abril de 2005, organizaron un concurso y yo me apunté con otras tres compañeras. Y ganamos. El premio era un viaje de 9 días a Guatemala a gastos pagados, para visitar los proyectos de la ONG. Las fotos que veréis son hechas por mi, por lo que algunas están bastante mal hechas. A Guatemala le llaman «el país de la eterna primavera» por su clima, con temperaturas suaves durante prácticamente todo el año. Primera foto en suelo guatemalteco, en el aeropuerto, después de 25 horas de viaje: Nos esperaba un compañero de allí y nos trasladó a Quetzaltenango, viaje de 3 horas por esas carreteras de Dios, y encima el tío se perdió para salir de la capital. Yo me di cuenta cuando pasamos por tercera vez por delante del mismo Mcdonalds. Llegamos a Quetzaltenango a las 23:30 de la noche (hora de allí) y el chico nos dejó en un hotelito muy mono que nos habían reservado. Primer desayuno: Yo solo tomo café con leche para desayunar, pero ese día hice la excepción. Después del deayuno nos vinieron a recoger y nos llevaron a conocer las instalaciones de la ONG en Quetzaltenango, donde a parte de un colegio muy chulo, había un recinto con una pequeña granja. También había invernaderos. El paisaje desde allí. La neblina era permanente, en cualquier lugar y durante todo el día. Estos chicos preparaban artesanalmente ungüentos y medicinas a base de «amaranto». El amaranto es una planta con más de 5.000 años de historia, que ya utilizaban los mayas por sus propiedades medicinales y nutritivas. La lucha contra las moscas. Me llamó la atención el sistema utilizado para matar moscas; son unas tiras que tienen un pegamento que las atrae y ahí se quedan pegadas. Había tiras de estas por todas partes. Y llegó la hora de comer. Nuestra primera comida allí. Me dijeron que esa cosa redonda era pollo, y yo preferí creérmelo; la verdad es que estaba comestible, y sí, por el sabor parecía pollo aunque ves a saber… Acompañan las comidas con unas tortitas de maíz sosísimas, en vez de la típica barra de pan que comemos aquí. A las 17:00 se acababa la jornada laboral, a partir de ese momento podíamos hacer lo que nos viniese en gana, así que era hora de conocer un poco Quetzaltenango. En las fotos se pueden ver tenderetes, y es que Guatemala entera es como un mercadillo gigante. Hay paradas por todas partes, venden de todo pero principalmente objetos de artesanía. Yo me tuve que comprar allí una mochila para poder meter todo lo que compré porque en la maleta no me cabía. Continuará…

8 comentarios en “EL PAÍS DE LA ETERNA PRIMAVERA (I)”

  1. Hola Kassiopea.

    Me encanta Guatemala, es muy bonito, típico de nuestros países. Me dicen que la gente allá es muy heavy y en ningún momento quitan una sonrisa, sobre todo a los extanjeros, wiii, hay que visitar.

    Saludines y excelente post, la comida hace agua la boca!.

  2. Gracias Birdelo, iré relatando el viaje poco a poco. Es el único país de latinoamérica que conozco, y pude ir porque me lo pagaron. Fue una experiencia impresionante, porque no fui a hacer turismo (aunque un poco sí que hice), sino a ver las comunidades indígenas.

  3. Hola Kassio, me ha gustado mucho esta entrada y estoy desenado leer la continuación.

    Por un comentario tuyo, veo que eres muy joven, en este país tambien se usdaban las tiras para cazar moscas, daban un asco increible…pero era la
    manera de cazar mas de una a la vez.

    Un besito

  4. Esas comunidades indigenas son hermosas, según me dijeron, yo también quisiera verlas. Por acá no tenemos este tipo de cultura!.

    Saludines y que suerte tienes de poder viajar, juaaa!.

  5. Muy interesante Kassio, peaso viaje hiciste!! Yo nunca he cruzado el charco…

    Cuando viajo fuera de España (pocas veces) lo peor que llevo es la comida, me cuesta un montón acostumbrarme a lo que me ponen en otros sitios (menos en Italia, claro).

Despáchate a gusto. Estás en tu casa