El poder de una libreta, aunque sea de los chinos

El otro día estuve en una tienda de chinos y vi una libreta que me gustó mucho. Y me la compré. Es de tamaño manejable -se puede llevar en el bolso-, tiene tapas duras y un aire así como «vintage» (palabro de moda). Muy mona.
Unos días después, la susodicha libreta ha caído de nuevo en mis manos. Y me he dicho: «¿Qué hago yo ahora con esto? Seguro que la solución a este dilema la encuentro en internet». Y efectivamente, en internet hay un montón de páginas en las que te aconsejan qué hacer con una libreta. He encontrado ideas algo descabelladas, como uno que decía que puedes escribir tu biografía para saber quién eres si te ataca el Alzheimer. Pero en general, la mayoría coincide en que el mejor uso para una libreta es anotar ideas y pensamientos.
Ideas tengo más bien pocas, pero aún así he cargado un cartucho de tinta en mi vieja pluma -que puestos a escribir a mano vamos a hacerlo bien- y he abierto mi nueva libreta por la primera página. «Mi libreta mágica», la voy a llamar.

Mi libreta mágica

Pues no resulta tan difícil la cosa, así a lo tonto ya voy por la tercera página. Cuando empecé este blog hace 7 años, la idea era escribir tonterías de este estilo, pero por falta de tiempo e inspiración (más bien lo segundo), la idea se pospuso y esto fue degenerando.
Creo que ya es hora de ir empezando.


3 respuestas a El poder de una libreta, aunque sea de los chinos

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