Un americano con mucho tiempo libre se preguntó un día que a ver por qué las muñecas tenían que tener ese cuerpo imposible y lo que es peor, las niñas y algunos niños empeñándose en parecerse a la dichosa Barbie. Y se le ocurrió que podía crear un prototipo de muñeca con una pinta más normal.
Se puso manos a la obra y consiguió financiación para su proyecto a través del crowfunding (lo que viene siendo pedir pasta en internet) que ahora está tan de moda y creó una muñeca llamada Lammily. Es bajita y algo más rechoncha que Barbie. Y tiene granos. Y aparatos en los dientes. Vamos, toda una monada.


2 respuestas a La antibarbie

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