La Dama de la Nieve

En algunos pueblos del Dniéper existía la creencia de las andanzas de Sgroya, una hermosa mujer con extraños poderes. Aunque podía adoptar apariencias diferentes, solían describirla como una joven alta y llamativa. El calificativo “de la nieve” no aludía a su palidez ya que algo no común entre los eslavos, tenía la piel morena y el cabello oscuro y rizado, que realzaban la expresión de sus bellos ojos. Se debía a otras cualidades: aparecía en las frías rutas de caminantes y jinetes para ofrecerles sus amores. Esa casi siempre irresistible invitación, de ser aceptada, resultaba fatal para el incauto, que seguramente terminaba muerto o mutilado.

Según la leyenda, para alcanzar sus propósitos Sgroya se valía de todos los recursos de seducción que una mujer puede tener. Al principio, era sensual y dulce, y capaz de proporcionar infinitos placeres eróticos. Una vez despertado el irrefrenable deseo de sus víctimas y privadas estas de su voluntad, ella se volvía gélida, paralizándoles el corazón. Eventualmente, su cuerpo helado y convertido en filosa arma, mutilaba a su amante sin piedad. En ocasiones, no provocaba daño físico alguno sino que se limitaba a enamorar perdidamente y luego abandonar al infeliz hombre, para hacerlo enloquecer.

Algunos la suponen una deidad femenina dedicada a castigar la conducta de los hombres infieles, otros ven en ella el espíritu de alguna mujer ofendida por el mal proceder de su compañero.


4 respuestas a La Dama de la Nieve

  • Su método letal debía ser efectivo. ¿Cómo resistirse a su belleza, a su seducción?

  • dulce castigo en última instancia… siempre se dice ese refrán de que “mejor haber perdido en el amor que nunca haber amado”… en fin, saludos..

  • es una visión patriarcal ancestral que muestra los temores hacia los inherentes “poderes femeninos” (la seducción, la capacidad multiorgásmica, la maternidad, etc), ante los cuales los hombres caen subyugados sin casi poder ofrecer resistencia alguna al no comprender bien su naturaleza.

    saludos.

  • Da un poco de miedito, eso sí. no me gustaría cruzarla
    Aunque me gusta cómo termina la historia, más de un infiel o de mal proceder la pensará dos veces… aunque algunos lo arriesgan todo hasta quedar mutilados.

    Saludos

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