LA LUZ DE MAFASCA (PARTE II)

Continuando la investigación sobre este extraño fenómeno, me encuentro con otro relato que sitúa el origen siglos atrás, en la época de la esclavitud. Al parecer hubo una señora en Jandía que tenía en propiedad a dos esclavos. Éstos, un día decidieron escaparse hacia «tierras adentro». Muy pronto los acosó el hambre y a la altura de la «Cuesta de Pedrea» encontraron un carnero, que no dudaron en sacrificar para comérselo.

Una vez muerto el animal, se percataron de que no tenían leña para asarlo, por lo que utilizaron una cruz de madera que encontraron. El castigo que recibieron los esclavos por quemar la cruz fue vagar en forma de luz.


Otra variante parte de un personaje supuestamente histórico, Marina de Muxica, una sevillana afincada en Canarias que fue acusada de brujería en tiempos de la Inquisición. Según la leyenda histórica, tras un largo peregrinaje en busca de una hija secuestrada por moriscos, viajó a Roma a pedir el perdón por un grave pecado que sólo el mismísimo Papa podía perdonar. Para cumplir la penitencia, Marina se fue a vivir a Jandía, donde construyó una casa conocida como «Casa de la Señora», en la cual trabajaba entre otros, un tal Pedro Arias, quien posteriormente quemaría la cruz para asar un carnero y moriría por ello, en un lugar que en su honor pasó a llamarse «Cuesta de Pedriales».

Pero hay gente que ha visto esta luz.

Según diversos testimonios, la luz pasó de asustar a camellos y burros a juguetear entre coches y camiones…

(Continuará…)

PARTE I

5 comentarios en “LA LUZ DE MAFASCA (PARTE II)”

  1. Vaya! ha sido toda una experiencia leer este par de artículos.. me recuerda que hace un tiempo escuchaba por radio un programa de la Cadena Ser de España, que se llamaba Nave del misterio o algo así, donde hablabam desde diferentes países de América y España contando este tipo de historias… lástimosamente dejaron de transmitirlo en mi país.

    Un saludo inmenso y un abrazo, hacía rato no hablábamos, ya se te extraña.

Despáchate a gusto. Estás en tu casa