LOS ONIS JAPONESES


En Japón, los Onis son las criaturas que representan a los demonios u ogros occidentales y son personajes populares en el arte japonés.

Generalmente, los onis son representados con formas antropomorfas, si bien gigantes, con garras y colmillos afiladas, muy velludos y con dos cuernos en la cabeza; algunas veces se los han mostrado con muchos ojos y dedos. Su piel puede ser roja, azul, negra, rosa y verde, pero su bestial apariencia resalta más aún por las pieles de tigre que suelen vestir y los garrotes llamados kanabō que alzan en sus manos, simbolizando a la vez la fuerza.

La mayoría de los onis representan las fuerzas malignas que causan las desgracias, roban las almas y a personas inocentes. Pero existen muchos tipos de onis. Se dice que los cuernos les producen un gran dolor, y por ello, los de un solo cuerno son más traviesos, mientras que los de dos son más violentos. Además los onis poseen habilidades extraordinarias, como una fuerza sobrehumana que les permite mover cosas grandes y pesadas, hasta provocan rayos, tormentas y otros desastres naturales. Algunos hasta cuentan con la capacidad de asumir forma humana y/o animal.

Si bien la mayoría de los onis se dedican a robar, destrozar y aterrar a las personas, estos seres no son malvados por naturaleza. Incluso se dice que pueden ayudar a los humanos en apuros. También pueden lucir grandes, feos y tontos, pero llegar a ser más astutos de lo esperado.

De todas formas, la mayoría son invisibles al ojo humano y sólo los adivinos, las sacerdotisas y las personas con poderes extrasensoriales pueden detectarlos. Algunas fuentes los hacen aparecer montados en una carreta en llamas para apoderarse del alma de un malvado antes de morir. Y pese a su aterrador aspecto, suelen participar en historias cómicas en las que se les ridiculiza.

3 comentarios en “LOS ONIS JAPONESES”

  1. Interesante Post.
    A mi me gusta mucho la mitología y las leyendas asíq ue, cada vez que escribes uno de estos «me tienes al píe del cañon»
    Pregunta: ¿por que los malvados siempre tienen cuernos?
    Un abrazo,
    Esteban

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