AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS: ¿ALGUIEN SE ACUERDA DE NARANJITO?

Naranjito fue la mascota de la Copa Mundial de Fútbol organizada por España en 1982. El personaje representaba una naranja, fruto típico del levante español, vestida con el uniforme de la selección de fútbol de España y con un balón de este deporte bajo el brazo izquierdo.

Aunque su presentación como mascota generó más comentarios negativos que elogios, con el paso del tiempo fue aceptado cada vez por mayor número de personas. Apareció en gran cantidad de recuerdos y artículos de merchandising y protagonizó una serie de dibujos animados en Televisión Española.

Naranjito iba acompañado de otros personajes, como su novia Clementina. (Esta creo que era una mandarina).

En la actualidad su imagen se ha recuperado como motivo iconográfico por parte de la generación que vivió el mundial, usándose su imagen en nuevos productos. Para muchos conocedores de la historia de los Mundiales de Fútbol, Naranjito es considerada como la más popular y simpática de todas las mascotas.

MEJORANDO EL CURRÍCULUM

¿Estás buscando trabajo? ¿Tu currículum es muy cutre? Aquí hay algunas fórmulas para describir tu trabajo anterior y que te quede un currículum bien fashion:

Actividades que has ejercido anteriormente:

1. Coordinador Oficial de Movimientos Internos (Portero)

2. Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno (Vigilante)

3. Distribuidor de Recursos Humanos VIP (Chofer de taxi)

4. Distribuidor Interno de Recursos Humanos (Ascensorista)

5. Especialista en Logística de redes urbanas hidraulicas (plomero)

6. Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Peón de Obra)

7. Subalterno Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil (Ayudante de Peón de Obra)

8. Especialista en Logística de Documentos (Mensajero)

9. Especialista Avanzado en Logística de Documentos (Mensajero con moto)

10. Consultor de Asuntos Generales y No Específicos (Adivino, Brujo, Lector de cartas)

11. Técnico de Mercadeo Dirigido (Repartidor de volantes en las esquinas)

12. Especialista en Logística de Alimentos (mozo)

13. Coordinador de Flujo de Actividades de Genero Deportivo (Haragán, Vago)

14. Abastecedor Logístico en Lugares de Alta Concentración (Vendedor de sándwich en el estadio)

15. Distribuidor de Productos Alternativos de Alta Rotación (Vendedor Ambulante)

16. Técnico Sanitario de Caminos Públicos (Barrendero de calles)

17. Distribuidor Geográfico Poblacional (autobusero)

18. Clasificador y Acopiador de Frutales, Legumbres y otros (verdulero)

VUDÚ

El vudú o vodun es una religión originada en el área cultural de África Occidental en tiempos prehistóricos. Se trata de una variante teísta de un sistema animista de creencias, provisto de un fuerte componente mágico. Por su vinculación directa con la cosmología y los sistemas de creencias neolíticos, su estudio resulta de gran interés en el campo de la Paleoantropología. El vudú se cuenta entre las religiones más antiguas del mundo, a caballo entre el politeísmo y el monoteísmo.

El tráfico de esclavos hacia América produjo un fuerte fenómeno de sincretismo entre esta religión arcaica y las creencias cristianas de los esclavistas, así como con las religiones nativas de los lugares adonde se transportó a los esclavos. De aquí surgiría el vudú haitiano y un gran número de derivativos: la Regla de Ocha o Santería en Cuba, el Candomblé, la Umbanda y Kimbanda en Brasil, etcétera. Algunos de estos derivativos han llegado a Europa en décadas recientes, sobre todo de la mano de emigrantes retornados.

La religión vudú supone el creer en la vida después de la muerte, así como en la existencia de diversas jerarquías espirituales de ánimo maligno, benigno o amoral, llamadas loas. Éstas supuestamente influyen en el mundo terrenal gracias a la acción de un hierofante. Éste es conocido como houngan, y su función es, mediante la ayuda de los entes que convoca, conseguir curaciones, información determinada, (no confundir con las visiones chamánicas) e influir sobre la naturaleza. Todo ello con fines benignos. La mujer puede ser también houngan si tiene aptitudes y es elegida para ello, denominándosela manbo.

PERSECUCIÓN GATUNA

Cuando cayó el esplendor del Imperio Romano, llegó la Edad Media en donde los gatos pasaron a ser odiados y temidos, perseguidos por tratarse de instrumentos del demonio y compañeros favoritos de las brujas. Debido a sus hábitos nocturnos creían que tenían trato con el diablo. Esta asociación del gato con la brujería fue culpable de muchos actos de crueldad hacia el gato a través de los siglos medievales.

Señal de satanismo era que los gatos no obedecieran al hombre que había sido creado a imagen y semejanza de Dios, implicando esta actitud que fueran siervos e instrumentos del demonio. También eran una señal sus maléficos ojos brillaban en la oscuridad, dado que ésto tenía que ser obra del diablo. Además, de noche abandonaban sus casas en las ciudades y salían a los bosques, por lo que debían ser hijos de la oscuridad y de un mundo tenebroso.

Por si fuera poco, en los cementerios había gatos, por lo que deducían que el espíritu de los muertos se había apoderado de ellos. La imaginación del hombre llegó a justificar los fenómenos atmosféricos culpando a los gatos dado que sus carreras precedían a tormentas y a tempestades, motivo por el que corrían alocados al ser ellos mismos quienes desencadenaban los elementos contra el hombre por obra del diablo.

Con la Edad Media, llegó una época de oscurantismo para la humanidad. Los gatos fueron víctimas de una terrible persecución originada por la ignorancia y por absurdas supersticiones que relacionaban al gato con determinados ritos diabólicos. Se quemaban en las hogueras a los heterodoxos de la religión y a los brujos. Pero también se quemaban a los gatos, máxime si se trataban de gatos negros.

Desde el s. XII se empezó a relacionar a los gatos con el paganismo y la brujería. Existía una creencia muy difundida que afirmaba que los brujos y, sobre todo, las brujas podían convertirse en gatos, y viceversa.

Por si fuera poco, en 1233 el papa Gregorio IX declaró que los herejes adoraban al demonio en forma de gato, lo que dio lugar a una persecución que se prolongaría durante varios siglos.

A mediados del s. XIII, el renacimiento en Alemania del culto a Freya fue suprimido y sus seguidores fueron relacionados con gatos. El obispo de Coventry fue acusado de haber adorado a un gato negro, al igual que acusaban a los Templarios de venerar a los gatos. Los gatos eran, por tanto, enemigos de toda la cristiandad.

Dado que los gatos eran seres diabólicos, había que matarlos, ya que a los 9 años se convertirían en brujos poderosos. La ignorancia llegó a justificar que cuando los gatos eran arrojados desde lo alto de las torres de las iglesias y no se mataban porque caían de pie, lo era en realidad porque eran salvados por el diablo.

La posesión de un gato bastaba para acusar a una persona de brujería; y si además era un gato negro, la condena era segura.

Había recompensas económicas por la entrega de gatos muertos para ser quemados en hogueras. En algunas ciudades existía un día especial dedicado al rito. Así, en Inglaterra, Francia y Alemania, en el día de Todos los Santos, se iniciaban las fiestas populares con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos. En Escocia, los gatos eran empalados y asados vivos durante dos días, en una ceremonia llamada «La cena del diablo». En París, durante la noche de San Juan, se quemaban gatos vivos en presencia del Rey, hasta que Luis XIV prohibió estas hogueras. En las ferias de los pueblos se incluía el tiro al gato como entretenimiento (metían al gato en un canasto y había que atravesarlo disparándole flechas).

Como consecuencia de aquella persecución a la que eran sometidos los gatos en esta época, las ratas y ratones invadieron las ciudades, produciendo gravísimos daños en los alimentos. A mediados del s. XIV, una plaga originada por ratas, conocida como la Peste Negra, atacó a las ciudades europeas. Las pulgas de las ratas comenzaron a transmitir la peste, que llegó a exterminar a la tercera parte de la población de la época.

La gente comenzó a darse cuenta de que en donde vivía un gato no había ni ratas ni peste. Entonces, fue reconocida su valía como depredadores. De esta manera, los gatos se salvaron a sí mismos.