PEPITO EN EL CONFESIONARIO

-Padre, confieso que he pecado, anduve con una mujer de vida ligera.

-¿Eres tú, Pepito?

-Sí, padre, soy yo…

-¿Y con quién estuviste, Pepito?

-No, padre, se dice el pecado pero no la pecadora; además, usted la conoce…

-Mira, Pepito, tarde o temprano me voy a enterar, así que más vale que me lo digas ahora. ¿Era Teresa García?

-Mis labios están sellados, padre.

-¿Era Patricia Ramírez?

-Jamás lo sabrá, padre.

-¿Era María González?

-No diré nada, padre.

-¿Era Maribel Sánchez?

-Por favor, padre, no insista.

-¡Ya sé! ¿Karina Otero?

-Padre, esto no tiene sentido.

El cura resopló con exasperación y dijo:

-Eres un cabeza cuadrada, Pepito, y en el fondo de mi corazón admiro tu reserva, pero has pecado y debes tener tu castigo: veinte padrenuestros y diez avemarías. Ve con Dios, hijo.

Pepito volvió a sentarse en uno de los bancos de la iglesia. Su amigo Pascualito se deslizó hacia él y le dijo:

-¿Y…? ¿Funcionó, Pepito?

-¡Vaya si funcionó! Ya tengo cinco nombres de putas absolutamente confirmadas.

7 comentarios en “PEPITO EN EL CONFESIONARIO”

Despáchate a gusto. Estás en tu casa