Esto ya es el colmo del frikismo, o tal vez es una parafilia de esas raras, no lo tengo muy claro. Acabo de descubrir leyendo un periódico la existencia de las rubber dolls (muñecas de goma), que son señores que en sus ratos libres se convierten en enormes muñecas hinchables. Porque les apetece.

Según cuentan el ritual para vestirse es el siguiente: “Primero, introducirse cual buzo en rellenos de piernas falsas, un tronco falso y brazos de pega. Luego, el rostro de goma que solo tiene pequeños orificios para ojos, nariz y boca. Y, finalmente, la peluca”.
Los hombres que se dedican a esto no son necesariamente transexuales ni gays, es más, por lo visto en el gremio son abundantes los heterosexuales. Un tal Peter Czernich, que es algo así como el “padre” de esta moda, define la pinta que deben tener estas muñecas humanas: “Deben vestir totalmente enfundadas en látex y tener los rasgos femeninos muy exagerados. Eso incluye tetas de torpedo, cintura de avispa y caderas, muslos y trasero muy acentuados. Barra de labios brillante, pestañas superlativas y uñas extralargas. Por lo general, suele ser sumisa, lista para el disfrute de otros. O sea, un juguete sexual”. Todas las prótesis y plásticos que llevan encima son fabricados de forma artesanal, incluso hay falsas vaginas con un ingenioso receptáculo para acoplar los testículos y poder dar salida a la orina como una señorita.

Y salen a la calle de esta guisa, qué miedito.

3 respuestas a Rubber dolls, hombres convertidos en muñecas de goma

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