Soy borde porque digo lo que pienso, sin filtros

Por decir lo que pienso sin tapujos me llaman borde. En el trabajo he pillado esa fama, ya lo dice el refrán: «cría fama y échate a dormir».

Incluso entre aquellas de mis compañeras con las que mejor me llevo, con las que he ido de vacaciones, viajes, copas y demás tengo esa fama que no me abandona

-«Es que todo el mundo te cae mal», me dicen.

-«No, mis niñas, no. Si todo el mundo me cayera mal no estaría aquí ahora mismo hablando contigo, ni habría volado con vosotras hasta la otra punta del país para pasar un fin de semana, ni me habría ido a una discoteca con vosotras a darlo todo, con lo mayor que estoy», respondo yo. Porque realmente, mal, lo que se dice mal, solo me cae una persona de toda la empresa (y no es precisamente el jefe, aunque también tiene lo suyo).

Pero claro, si además de la gente que me gusta tengo que aguantar en el trabajo todos los días a una lerda que no sabe ni dónde tiene la mano derecha y digo delante de ella lo cateta que llega a ser, pues resulta que soy borde. Porque la susodicha igual se siente incómoda de oír las verdades.

Y esto viene a cuento porque vengo de leer un artículo que está aquí, sobre cómo obtener más felicidad en tu entorno. Y una de las cuestiones que plantea es si en el trabajo eres amable con la gente y les dedicas palabras bonitas. ¡Cómo voy a ser amable con el gilipollas de mi jefe y con doña Palurda!

El caso es que poner filtros a la hora de decir las cosas lo encuentro bastante hipócrita. Cada uno debe ser consciente de sus limitaciones y, si tú eres lo más cateto del mundo y te lo dicen a la cara, pues te tienes que aguantar. No es una falta de respeto ni un insulto, es llamar a las cosas por su nombre y decir la verdad, aunque a veces resulte incómoda.

Y por si acaso alguien alude a mis propias limitaciones, tengo que decir que ni soy la persona más lista del mundo ni me creo más que nadie. Pero a cada uno lo suyo.


2 comentarios en “Soy borde porque digo lo que pienso, sin filtros”

  1. creo que debes ser un poco más diplomática (o sea, hipócrita) con los demás, porque si no, vas a terminar yendo sola a esos bonitos paseos donde tomas fotos muy bien logradas, je.

    saludos.

  2. El mundo laboral es hipócrita, hay dinero en juego. Imaginate lo que es la bolsa de mercado, los hipódromos o los programas famosos de TV.
    Lo cierto es que una vez ahí dentro si no juegas un poco ese juego, estás frita. Creo que está bien tener un poco de fama de «borde» (acá sería «anti» o «amargo») pero lo justo como apra que no te haga mal a vos

    Abrazo!

Despáchate a gusto. Estás en tu casa