8.000 personas acuden al Congreso a despedir a Rubalcaba

Ayer fallecía a consecuencia de un ictus Alfredo Pérez Rubalcaba, exvicepresidente del gobierno, exministro y exsecretario general del Partido Socialista.

Por la capilla ardiente, instalada en el Congreso, han pasado cerca de 8.000 personas, entre personalidades, políticos y gente de a pie que le han querido dar su último adiós.

Estos días se están publicando muchas cosas sobre Rubalcaba, sobre todo alabando su trayectoria como político y su calidad como profesor universitario y como persona.

Echo de menos en las publicaciones alguna mención a su faceta «menos buena», que seguro que la tendría. Todos tenemos sombras en nuestras vidas y me hace mucha gracia que cuando alguien se muere siempre era la persona más maravillosa del mundo.

No voy a criticar al señor Rubalcaba, por supuesto. Yo no lo conocía personalmente, por lo tanto no puedo hablar de él como persona. Tampoco ando muy al día en temas políticos, por lo que no tengo capacidad para comentar sus aciertos y sus fallos en este campo.

Pero me ha sabido mal. Porque aún era joven para irse así, tan repentinamente. Así que, sin más, descanse en paz señor Rubalcaba.


El ‘Hijo del Krakatoa’

El Anak Krakatoa, en su salsa

Esta noche el Anak Krakatoa (Hijo del Krakatoa en idioma indonesio) ha despertado. Y lo ha hecho llevándose por delante 222 vidas (de momento) y dejando más de 800 heridos, por el tsunami provocado.

Parece que ya se ha convertido en costumbre que pasen estas cosas en Indonesia; cuando no es un terremoto es un tsunami o un volcán, o todo junto.

Lo que no se entiende es que estando donde están, que es una zona volcánica y con mucha actividad sísmica, las autoridades indonesias no tengan el tema controlado. Esta vez la excusa es que como no hubo terremoto previo, el tsunami llegó de repente y nadie lo esperaba. Sí, pero es que es que tenéis un volcán que lleva seis meses escupiendo fuego delante de vuestras narices, esto tenía que ocurrir más pronto que tarde.

Está claro que esas playas hay que disfrutarlas y que hay que atraer al turismo para dar ingresos a la zona. Pero también se podría controlar el aforo de esas playas, de forma que nunca haya una cantidad excesiva de gente y vigilar los volcanes para que, a la mínima señal de movimiento, se pueda evacuar con rapidez y seguridad. No sé, tener algún plan para cuando la Tierra se agite, que por ahí ocurre muy a menudo.

El legendario volcán Krakatoa entró en erupción en agosto de 1883. Expulsó cenizas a más de 20 kilómetros de altura en una serie de explosiones muy potentes que llegaron a escucharse en Australia. Debido a la gran cantidad de cenizas que lanzó al aire, la región quedó a oscuras durante dos días. El tsunami causado por aquella erupción mató a más de 36.000 personas.
El Anak Krakatoa se formó alrededor de 1928 en la caldera del Krakatoa, convirtiéndose en una pequeña isla volcánica. Y esta noche ha vuelto a despertar.