Animales

Ya tuvo mala suerte el pobre jabalí

Ya es mala suerte vivir en un entorno natural tan espectacular como los Picos de Europa y tener que ir a dar con lo «mejorcito» de la civilización humana. Eso es lo que le pasó al pobre jabalí que, sin comerlo ni beberlo, se encontró despeñado por un barranco.

La Guardia Civil dice que está intentando localizar a esta gentuza pero difícil lo veo. Y si los pillan, como en este país las leyes son como son y la justicia va como va, palmadita en la espalda y aquí no ha pasado nada.

 

 

Siete machotes que iban de excursión por la montaña empujaron con palos a un jabalí hasta que lo despeñaron. Así es la especie humana, destructiva hasta decir basta. Ya no se trata de ser amante o no de los animales, pueden no gustarte, pero eso no te da derecho a torturarlos y agredirlos.

El nivel de educación de estos energúmenos queda claro en las imágenes. Ojo, este vídeo puede herir sensibilidades.

 

 
Vídeo extraído de aquí

La espectacular gata de dos caras


 

Se llama Quimera y es una gata argentina. Su belleza radica en su peculiar aspecto, producido probablemente por un desorden genético llamado «quimerismo». Tiene la mitad de la cara marrón y la otra mitad negra. Un ojo es amarillo y el otro azul «caminante blanco» (si sois tan frikis como yo, sabréis qué tono de azul es ese).
 
Sencillamente espectacular.

 

  

Visto aquí.

La verdadera historia de la foto que nos conmovió

Estos días atrás, mientras Galicia ardía sin control, se publicó en todos los medios una foto tomada por Salvador Sas (EFE), capaz de ablandar los corazones más pétreos. Junto a la foto, la explicación de que esta perrita de mirada triste llevaba en su hocico el cadáver carbonizado de uno de sus cachorros.
Hoy se sabe que la perrita no es perrita, sino perrito. Es un macho y lo que lleva en el hocico parece ser que no es uno de sus cachorros, aunque no por ello la historia es menos conmovedora. El perro se llama Jacki, y según los vecinos de la zona llevaba un par de días yendo y viniendo sin descanso, recogiendo cadáveres de animales carbonizados que luego enterraba en un campo junto a la iglesia. No lo hacía por sentimiento religioso, como es lógico, sino porque aquella parcela era el único trozo de tierra que no había sido pasto de las llamas.
En uno de estos viajes Jacki se cruzó con el fotógrafo en el municipio de Nigrán (Pontevedra), que estaba allí junto a otros reporteros esperando la llegada del político de turno, que ya se sabe que donde hay desgracias allí van ellos a hacerse la foto. En cuanto la imagen fue difundida corrió como la pólvora por medios de comunicación y redes sociales. El pequeño Jacki acabó convirtiéndose para el mundo en hembra y madre, y lo que transportaba en su boca semejaba el cadáver de un animal, posiblemente un cachorro de perro que terminó transformándose a ojos de casi todos en «su» cachorro.
En su pueblo, este perro tiene una familia que lo adora y su dueño está preocupado ahora por su fama y teme por él, por eso ninguno de los vecinos quiere dar su nombre ni datos que puedan ponerlo en peligro, que hay mucho desalmado suelto.

Información encontrada aquí.

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