Cuentos y leyendas

EL ZAHORÍ

Para empezar, podríamos definir el término rabdomancia. Esta palabra viene del griego rhabdos que significa «vara» y manteia que significa «adivinación». Se define como antiguo método adivinatorio de aguas escondidas, metales, minerales, etc. a través de una varilla o péndulo. De esta práctica se ocupa el rabdomante, el cual detecta manantiales, corrientes subterráneas de agua o incluso sustancias minerales. Podríamos incluso decir que se trata de una variante de la psicometría.Se entiende por rabdomante, a un sensitivo que está dotado de la facultad de percibir o detectar, la existencia de corrientes de agua, vetas de minerales, lagos subterráneos, etc. a cualquier profundidad. Trátase de una facultad supranormal que se ha denominado con mayor precisión «geo-psicometría», que es el rastreo de la psiquis por el interior de la tierra. El dotado, emplea una varilla vegetal o metálica o bien un péndulo, que aparentemente sirve de estímulo para seleccionar el lugar indicado.Así pués definiríamos la radiestesia como la técnica de la captación de ondas emitidas por todos los cuerpos, en la que se producen fenómenos «fisio-psicológicos» mediante el empleo de instrumentos adecuados ( varillas o péndulos ) que generan respuestas convencionales, cuya interpretación permite al operador la ubicación, naturaleza, profundidad, composición y algunas propiedades de los cuerpos detectados. Podíamos decir que se trataría incluso de una sensibilidad especial, extraordinaria para emisiones de ondas eléctricas que otras personas no sienten. Los Rabdomantes o practicantes de la radiestesia, sería pues los individuos o buscadores que localizarían manantiales, metales, petróleos etc. por medio de una varilla, generalmente de madera de avellano o bien un péndulo explorador. A pesar de que tenemos vestigios de conocimiento, que la rabdomancia ha sido utilizada en tiempos muy remotos, tales como en el caso de su aparición en el 2600 AC. en China, y de su utilización por los egipcios, la eclosión potencial del uso de las varillas para detectar minerales y pozos subterráneos, se dará en el año 1430 y viene representado en un manuscrito alemán de un técnico de minas. Así pués, en los comienzos de esta práctica su utilización fue más orientada hacia la localización de minas de carbón, que para lo que generalmente la sociedad de hoy en día, concibe el uso de este «arte», que es para la localización de aguas suberráneas.Hay que significar una de las características más importantes de la radiestesia, con relación al mundo de la parapsicología y es que es uno de los pocos campos de lo paranormal, en el que pueden medirse los resultados obtenidos, si ya no de una forma empírica o en laboratorio, si de una forma relativamente práctica.El conocido prestidigitador, mago y escapista James Randi, gran detractor de la parapsicología y de las paraciencias, para la realización de su libro «Fraudes Paranormales», realizó una compleja investigación de los zahories, que le llevaron a la conclusión de que se trataba de un fraude. Personalemente y desde estas líneas, apruebo la labor de investigación del Sr´Randi, pero difiero en que no tomó como premisa una de las características de este tipo de fenomenología. Siempre que encauzamos una investigación de los fenómenos «supra-normales», hemos de contar con la naturaleza de los mismos. ¿Quién no ha tenido un presentimiento alguna vez ? Imagino que a todos nos ha ocurrido en alguna ocasión, el haber intuído algo y que después ocurriera. Deacuerdo que la casualidad está presente en muchos de estos casos, pero si repasamos la historia y contamos con el testimonio de miles de personas que han experimentado alguna vez «algo extraño», nos da pie a pensar de que probablemente algo influya para que cuando realizamos estas experimentaciones en laboratorio y no siempre obtengamo los resultados esperados. Por eso y sin restar mérito al Sr. Randi por su caracter de investigador, creo que a estas fenomenologías no se las puede somenter al estudio analítico y empírico de un laboratorio. Pensemos en que si la radiestesia no funcionara realmente, ¿ cómo es posible que las compañías de perforación y localización de aguas y minerales, casi siempre tengan «en nómina» a algún zahorí?

¿PODEMOS SER TODOS ZAHORÍES?
Según las pruebas y estudios que se han hecho, todos somo zahories potenciales, si bien en mayor o menor medida, pero lo cierto que a todos «nos funciona» el péndulo. (Y pobre al que no le funcione ‘el péndulo’ jajaja)

ATRAPASUEÑOS


Hace mucho tiempo cuando el mundo era joven, un viejo líder espiritual Lakota estaba en una montaña alta y tuvo una visión. En esta visión Iktomi, el gran maestro bromista de la sabiduría apareció en la forma de una araña. Iktomi le hablo en un lenguaje sagrado, que solo los líderes espirituales de los Lakotas podían entender.

Mientras le hablaba Iktomi, la araña tomo un aro de sauce, el de mayor edad, también tenia plumas, pelo de caballo, cuentas y ofrendas y empezó a tejer una telaraña.

Él habla con el anciano acerca de los círculos de la vida, de como empezamos la vida como bebes y crecemos a la niñez y después a la edad adulta, finalmente nosotros vamos a la ancianidad, donde nosotros debemos ser cuidadosos como cuando éramos bebes completando el circulo.

Pero Iktomi dijo mientras continuaba tejiendo su red, en cada tiempo de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas otras malas, si te encuentras en las buenas fuerzas ellas te guiaran en la dirección correcta. Pero si tu escuchas a las fuerzas malas, ellas te lastimaran y te guiaran en la dirección equivocada.

Él continuó, ahí hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y pueden ayudar a interferir con la armonía de la naturaleza.

También con el gran espíritu y sus maravillosas enseñanzas. Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro.

Cuando Iktomi terminó de hablar, le dio al anciano Lakota, la red y le dijo: ve la telaraña es un circulo perfecto, pero en el centro hay un agujero, usa la telaraña para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sueños y visiones.

Si tú crees en el gran espíritu, la telaraña atrapará tus buenas ideas y las malas se irán por el agujero.

El anciano Lakota, le paso su visión a su gente y ahora los indios Siux usan el atrapasueños como la red de su vida.

Este se cuelga arriba de sus camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones.

Lo bueno de sus sueños es capturado en la telaraña de vida y enviado con ellos, lo malo de sus sueños escapa a través del agujero en el centro de la red y no será más parte de ellos.

Ellos creen que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro.

SAN BORONDÓN, LA ISLA FANTASMA

Las Islas Canarias son siete… y sin embargo, se busca una octava isla. Se trata de la isla fantasma, la isla misteriosa, la isla de San Borondón. San Borondón es la forma canaria de Saint Brendan o Saint Brandan de Clonfert (480-576 d.C.), monje irlandés, protagonista de uno de las leyendas más famosas de la cultura celta: el viaje de San Brendano o Brandano a la Tierra Prometida de los Bienaventurados, las islas de la Felicidad y la Fortuna.

Según el poema irlandés, Brendan era un monje de Tralee, en el condado irlandés de Kerry. Ordenado sacerdote en el año 512 d.C., partió junto con otros 14 monjes en una frágil embarcación que se internó en el Atlántico. La leyenda recoge el relato de sus aventuras, cómo recogieron otros 3 monjes más a lo largo de su viaje, sus encuentros con demonios que vomitaban fuego, con columnas de cristal flotante, con monstruosas criaturas tan grandes como islas.

Brendan y sus compañeros llegaron a una isla, en la que desembarcaron. Estaba llena de árboles y otros tipos de vegetación. Celebraron misa, y de pronto la isla comenzó a moverse. Se trataba de una gigantesca criatura marina, sobre cuyo lomo se encontraban los monjes.Después de muchas peripecias, Brendan consiguió regresar a Irlanda.

Muchos se basan en esta leyenda para afirmar que marinos irlandeses debieron alcanzar, posiblemente, las costas de Norteamérica o de Terranova, así como de Islandia y otras islas del Atlántico Norte, en la Alta Edad Media.

Lo cierto es que desde el siglo XV, a lo largo del cual las Islas Canarias son conquistadas, comienzan a oírse los relatos de una octava isla, que a veces se divisaba al oeste de La Palma, El Hierro y La Gomera. Cuando los navegantes intentaban aproximarse a ella, y se encontraban a la vista de sus costas, montañas y valles, la isla era envuelta por la bruma y desaparecía completamente. Evidentemente, la isla fue rápidamente identificada con la mítica isla-ballena de San Brendan, cuyo nombre se convirtió, en Canarias, en «San Borondón».

Se creyó a pies juntillas en su existencia, y no faltaron relatos detallados de algún que otro navegante que juraba haber desembarcado en la isla y haberla explorado antes de que volviera a hundirse en el Océano. En algún tratado internacional firmado por el Reino de Castilla, haciendo referencia a Canarias, se hablaba de la soberanía castellana sobre «las islas de Canaria descubiertas y por descubrir»; como quien dice, por si acaso… La isla fue llamada «Aprositus», Inaccesible, y en otras versiones de la leyenda recibe el nombre de «Antilia» o «Isla de las Siete Ciudades», ciudades que se suponían fundadas por siete legendarios obispos.

En los archivos del siglo XVIII aparecen investigaciones oficiales realizadas por las autoridades de la Isla del Hierro, en la que declaran decenas de testigos que afirman haber visto la isla encantada desde las cumbres herreñas. A raíz de ello partió de Santa Cruz de Tenerife una expedición en busca de la isla.

Resulta asombrosa la tenacidad con la que la leyenda ha seguido viva en el folklore popular canario. San Borondón sigue siendo una presencia constante en la imaginación popular de las islas, y seguramente no hay isleño de Tenerife, La Palma, La Gomera o El Hierro que no haya oteado alguna vez desde las cumbres de su propia isla, buscando la isla perdida de San Borondón en el horizonte del oeste donde el sol se hunde en el azul cobalto del Atlántico.

LA PIEDRA FILOSOFAL

Considerada como una pseudociencia, la alquimia se practicó aproximadamente desde el siglo IV a. C. hasta el surgimiento de la química y las ciencias naturales, a comienzos del XVII. Su época de época de esplendor se sitúa en la Europa medieval.

A partir de la etapa final de la Edad Media se escribieron numerosos libros el denominado «Arte Hermético». La palabra alquimia, del árabe al-kimiya, cuyo significado es similar al de química, tiene, sin embargo, una connotación distinta al concepto actual del término, ya que hace referencia a trascendental, espiritual.

La piedra filosofal, el objetivo de la alquimia

Tres fueron los objetivos fundamentales que persiguieron los alquimistas. Por un lado intentaron la transformación de metales innobles, como el plomo y el cobre en metales preciosos, como la plata y el oro. Además, trataron de crear una sustancia que fuera capaz de curar todas las enfermedades. Finalmente se aplicaron a descubrir el elixir de la inmortalidad.

Todo se resumía en la búsqueda de la piedra filosofal, considerada como la única sustancia capaz de conseguir la transmutación, la panacea universal y la inmortalidad. La creencia más extendida afirmaba que esta sustancia, puesta en un metal innoble como el hierro, mediante el proceso de fusión, sería transformada en oro.

La verdadera Piedra Filosofal es roja. Este polvo rojo posee tres virtudes:

1. Transforma en oro el mercurio o el plomo en fusión, sobre los cuales se deposita una pulgarada. (Digo en oro, y no “en un metal” que se le aproxime más o menos, como lo ha creído, ignoro por qué, un sabio contemporáneo).

2. Constituye un enérgico depurativo de la sangre y, cuando se la ingiere, cura cualquier enfermedad.

3. También actúa sobre las plantas, y las hace crecer, madurar y dar frutos en unas horas.

Los siete principios fundamentales

Los alquimistas creyeron firmemente en la existencia de siete principios básicos fueron utilizados para crear sistemas simbólicos. Estos siete fundamentos eran el fuego, el aire, la tierra y el agua, además de otros tres elementos esenciales: la sal , el mercurio y el azufre. El azufre poseía un carácter masculino, mientras que al mercurio se le atribuían peculiaridades femeninas y pasivas.

La alquimia buscó su apoyo en la ciencia de la astrología, pues desde los tiempos antiguos existía la creencia de que cada metal se encontraba bajo el influjo de un cuerpo celeste; por ejemplo, el hierro se correspondía con Marte, la plata con la Luna, el oro con el Sol, y así sucesivamente. De esta manera, cada metal era asignado con un símbolo igual que el de su planeta correspondiente.

La alquimia parte de la teoría de que los tres elementos fundamentales pueden ser combinados en distintas proporciones para formar nuevos cuerpos.

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