Historia

Leñadores americanos

Antiguamente existía la figura del leñador, que gracias a las películas nos lo imaginamos con camisa a cuadros, hacha en la mano y cara de paleto. Estos señores se dedicaban a talar bosques con sus hachas (hoy en día también se talan bosques, aunque con medios más modernos). El caso es que de aquellas épocas han quedado algunas imágenes curiosas.

Mi pregunta es: ¿Qué pasa si al árbol le da por caerse hacia adelante?


Un león para el rey de Suecia

En 1731 alguien le regaló al rey Federico I de Suecia la piel y los huesos de un león, un regalo exótico para un país tan frío. El rey decidió disecarlo. El único problema era que el taxidermista nunca había visto un verdadero león. Y esto fue lo que le salió:

Hoy, gracias a la magia del Photoshop (y a que hay mucho friki con tiempo libre) podemos ver cómo quedaría este bonito ejemplar integrado en una manada.

Esto no es todo, el león se ha hecho famoso y tiene su propia página en Facebook.

Visto en Mi caballo de cartón

La primera foto de una persona

Esta es la primera foto de la historia en la que sale una persona. Fue tomada en París por Louis Daguerre (el que inventó el daguerrotipo) en 1838. Supongo que el hombre que sale en la foto estaría ahí quietecito durante horas, ya que en aquella época el tiempo de exposición debía ser muy largo.

Visto en Spynet.ru


Los monasterios de Meteora


A 350 kilómetros de Atenas, en la región de Tesalia, norte de Grecia, hay una serie de construcciones que hacen justicia al adjetivo increíble. Al ver los Monasterios de Meteora por primera vez, el viajero se pregunta sorprendido cómo se las arreglaron sus constructores para levantarlos sobre atalayas de roca de hasta 613 metros de altura hace más de 600 años.
Los primeros eremitas que llegaron a la zona en el siglo XI se asentaron en las cuevas de la zona para estar más cerca de Dios. Según consta en los escritos que se conservan, las formaciones rocosas fueron “enviadas por el cielo a la tierra” para el retiro y la oración de los fieles.
Siglos después, el acoso de turcos y albaneses empujó a los cristianos ortodoxos que allí vivían a buscarse un refugio más inaccesible. A medios del siglo XIV, el monje San Atrasando inició las obras del Gran Meteoro, el primero de los 24 monasterios que formaban esta comunidad religiosa en su época de mayor auge.
La mayoría destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, hoy sólo quedan seis monasterios activos, cuatro habitados por hombres y dos por mujeres: el ya mencionado Gran Meteoro, también conocido como Monasterio de la Transfiguración, el Monasterio de San Nicolás, el de San Esteban, el Monasterio de Rousanou, el de Varlaam y el Monasterio de la Santísima Trinidad.
La cercana ciudad de Kalambaka, una de las más antiguas de Tesalia, es la mejor opción para realizar una visita organizada a los templos, previo pago de dos euros por edificio. Afortunadamente, el acceso ya no es tan complicado como hace años, cuando los monjes tenían que subir hasta los claustros en cestas izadas con poleas. Una vez dentro, el visitante encontrará grabados, iconos, tapices y manuscritos de gran valor. Esta riqueza artística e histórica, unida a su singular ubicación, llevaron a la UNESCO a declarar al conjunto monástico Patrimonio de la Humanidad en 1988.


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