Se corta el pene y lo tira al water porque estaba harto de discutir con su mujer



Un taiwanés de 46 años, harto de las contínuas peleas con su chica (bueno, y porque estaba algo borracho) decidió cortar por lo sano, nunca mejor dicho, y se cortó el pene con unas tijeras de cocina y lo tiró a la taza del water como protesta.
Los hechos ocurrieron en la ciudad de Keelung, un suburbio costero de Taiwán.
La mujer llegó a casa y se encontró a su marido borracho y se pusieron a discutir por enésima vez por ese motivo.
Fue la misma mujer la que llevó a su amputado marido al hospital donde los médicos sólo pudieron reconstruir lo que quedaba del miembro (3 centímetros) para que el hombre no tuviera problemas para orinar.

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El extraño caso del chino que suda verde



Cheng Shunguo, ciudadano chino de 52 años, originario de la ciudad de Wuhan, tiene desconcertados a los médicos de su país. A mediados de noviembre, Cheng comenzó a transpirar sudor verde.
“Me dí cuenta de que mi ropa interior y mi cama se teñían de verde, incluso el agua de la ducha“, explica Cheng.
A pesar de no sentir molestias, Cheng decidió acudir al hospital más cercano para asegurarse de que no pasaba nada malo. Los médicos procedieron a realizarle una limpieza completa de las axilas, pero Cheng tardó sólo diez minutos en volver a transpirar una extraña grasa entre blanca y verde.
Los análisis de sangre realizados indicaban que el estado de salud de Shunguo era totalmente normal: “no se puede encontrar la causa”, afirma un portavoz del hospital.
Me gustaría saber a quién se ha comido.


Nace un cerdo con dos cabezas en China



Un veterinario local dijo que la criatura sufría de una rara deformidad y tendría dificultades para sobrevivir, pero sus propietarios no habrían aceptado que lo sacrificaran.
El fenómeno se conoce como policefalia.


Adicciones extrañas: Adicta a comer desodorante


Nicole, de 19 años, de la ciudad de Nueva York, no puede resistirse a comer barras de desodorante, dice que le encanta la forma en que se derrite en su boca. Comenzó con su adicción primero con unos mordiscos a los desodorantes de sus padres, hasta llegar a comer 15 barras completas al mes.

Hace dos años, en que su adicción se volvió más fuerte. Además su extraño hábito le deja la boca, como es de esperar, “muy seca“.
“Mi cerebro me dice que tengo que comer más y más desodorantes”, declaró Nicole. “He intentado dejar de hacerlo, pero las veces que lo intenté me enfermé y sufrí fuerte dolores de cabeza”, explicó.
Tan grave es su adicción, que cuando no consigue ningún desodorante en barra, se aplica en la boca alguno en aerosol.