Lugares del Mundo

El pueblo más frío del mundo

Todos los inviernos viene alguna ola de frío siberiano que dura un par de días, los suficientes para odiar el invierno. Pero existe un lugar donde viven con la ola siberiana encima, permanentemente. En Oymyakon, Siberia, la temperatura media durante el invierno es de -46ºC.

Oymyakon está ubicado en el corazón de Siberia, y no es un lugar para ir a hacer turismo. A la temperatura extrema hay que sumarle una serie de cosas que hacen incomprensible que haya personas viviendo ahí.

Por ejemplo, tus pestañas se congelan. Tu saliva se convierte en carámbanos en tu boca. Tienes que conducir tu coche las 24 horas del día o la batería se agotará. Es casi imposible excavar en el suelo, por lo que tampoco tiene plomería. Si alguna vez tienes que cavar un hoyo en el suelo, por ejemplo, para realizar un funeral, primero debes encender una hoguera gigante para ablandar las primeras pulgadas de tierra, desenterrarla, luego encender otra, y así sucesivamente.

Como si la temperatura no fuera suficiente, la luz solar estacional también es extrema. La población recibe solo unas tres horas de sol al día durante el invierno y 21 en el verano. Honestamente, no sé que es peor.

La ciudad tiene una población de alrededor de 500 habitantes, y se han adaptado a su entorno de formas bastante inusuales. Por un lado, está la dieta. No hay verduras frescas en Oymyakon porque no puedes cultivar nada. Casi todas las comidas consisten en solo carne, y muchas veces, la carne está cruda y congelada. Los cubos congelados de caballo o sangre de reno se consideran un manjar, como lo es la estroganina, un tipo de pescado congelado cortado en lonchas largas y delgadas. Pero eso es solo para un día especial: las cenas diarias consisten en estofado de carne.

Aunque Oymyakon fue originariamente una estación de paso para los pastores de renos nómadas, la región creció en notoriedad a mediados del siglo XX cuando formó parte del “Anillo de la muerte de Stalin”. Y es que si vas a ser un dictador totalitario, es útil tener una región en tu país que pueda matarte en menos de un minuto. Bajo el régimen de Stalin, los disidentes políticos eran exiliados a esta zona (los que tenían la suerte de no ser fusilados antes). Debió ser bastante terrible.


Visto aquí


El té más peligroso del mundo

Dicen que el té en Huashan Teahouse tiene un sabor fantástico. Y es que para llegar a degustarlo hay que jugarse la vida varias veces. No sé si me quedarían ganas de beber té después de hacer el caminito hasta llegar al sitio.

El sitio en cuestión se encuentra en lo alto del Monte Hua (en China), a más de 2.000 metros de altura y el ascenso debe ser de lo más divertido. Además, si no te matas por el camino y consigues llegar hay otro problema: luego hay que bajar.

Dicen quienes han probado ese té que realmente vale la pena. Yo personalmente prefiero el que venden en el supermercado de enfrente de casa, que solo tengo que cruzar la calle.

La estatua más grande del mundo, en India

Se ha inaugurado oficialmente la estatua más alta del mundo, un monumento de Sardar Vallabhbhai Patel, líder de la independencia de la India que fue crucial para unir a un país fracturado. Presentada al público el 1 de noviembre de 2018, la estatua mide 182 metros y está compuesta por 1.850 toneladas de bronce.

Se encuentra cerca de la presa Sardar Sarovar en el río Narmada en el estado de Gujarat, al oeste de la India. Sardar Vallabhbhai Patel fue construido con un vestido tradicional indio con un chal sobre los hombros. Se necesitaron 210.000 metros cúbicos de cemento para construir la estatua.

El crédito para la estatua más alta del mundo es para Ram Vanji Sutar, de 93 años, quien ha construido más de 8.000 esculturas para India en las últimas siete décadas.

Visto en Planeta Curioso

La cabaña del Turmo


¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo?
Las risas que nos hacíamos antes todos juntos
Hoy no queda casi nadie de los de antes
Y los que hay, han cambiado
Han cambiado, sí

Todos los años, cuando llega el 20 de abril es imposible que se acabe el día sin haber tarareado el mítico tema de Celtas Cortos “20 de abril”. El caso es que la famosa cabaña del Turmo, a la que hace referencia el estribillo de la canción, existe y se encuentra en el valle de Estós, en el Pirineo de Huesca.

La cabaña del Turmo es un histórico refugio de pastores construido para que, en la época estival, tengan donde resguardarse mientras se ocupan de los animales que suben a los pastos de montaña. Es centro neurálgico de acontecimientos como la tría de ganado de octubre, abierta al público, o la marcha senderista Monte de Estós.

El año pasado se puso en marcha un proyecto de rehabilitación de la cabaña, que no sé si al final se ha realizado o no, con el fin de activar el turismo de la zona.

La cabaña forma parte de la comunidad de bienes del monte de Estós, que abarca 3.800 hectáreas, situadas entre 1.300 y 3.375 metros de altitud, en uno de los valles con más encanto del Pirineo para los excursionistas y considerado el más representativo de la ganadería extensiva en Benasque. Cada verano acuden a sus pastos comunales 800 vacas con sus terneros, un aprovechamiento milenario que, según los propietarios, es la clave de la variedad paisajística del Parque Natural Posets-Maladeta.





Info sobre la cabaña extraída de Heraldo de Aragón

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