Lugares del Mundo

Hoy he descubierto un zoo diferente. En Lehe Ledu, ubicado en China, los animales no viven en jaulas, el que va metido en una jaula es el visitante. Me parece hasta raro, teniendo en cuenta el poco apego que demuestran tener los chinos hacia otros bichos vivientes, sean de la especie que sean.

Aquí los visitantes pueden ver a los animales sueltos, que andan en libertad por todo el parque. Claro que, para llamar su atención y que se acerquen, la jaula lleva trozos de carne colgando, si no a más de un león no le verían el pelo durante años. Al menos no los tienen encerrados en habitáculos pequeños, como ocurre en los zoológicos occidentales.




Visto aquí

Al pensar en Tiffany & Co, lo primero que viene a la mente es la imagen de Audrey Hepburn con un croissant en la mano mirando el escaparate de la famosa joyería de la 5ª Avenida.
 
Tiffany & Co ha abierto este fin de semana su primer restaurante en la cuarta planta del establecimiento neoyorquino, diseñado para reflejar «una experiencia de lujo moderna», según los responsables, con comida americana «de la más alta calidad».
 
Permítanme que me ría con eso de «la más alta calidad». Estuve hace poco más de tres meses en Nueva York y lo que menos me gustó, con diferencia, fue la comida. Vamos, que me pasé una semana a base de porciones de pizza y hamburguesas. Y es que los neoyorquinos no saben comer. Me imagino que habrá buenos restaurantes en los que se coma bien y que yo, por desconocimiento de la ciudad y por ir con el tiempo bastante ajustado, no pude o no supe localizar, pero mi impresión en general es que la comida allí es un auténtico horror. Eso sin contar la cantidad de gente que se compra la comida y se pone a comer en la calle. Porque los locales que más abundan son de comidas preparadas ─que te las miras y piensas ‘qué será eso’─, que la gente las compra y se las zampa en cualquier banco de la calle.

 

 

Por eso, calificar la cafetería de Tiffany de lujosa puede ser acertado, pero lo de comida de la más alta calidad vamos a dejarlo en la duda, que despejaré si un día vuelvo a visitar Nueva York. Estuve en la tienda ─no puedes irte de Nueva York sin pasear por la 5ª Avenida y entrar en sus tiendas─, y me llevé una pequeña decepción al ver que las joyas expuestas no tienen los precios visibles, así que me quedé con las ganas de saber si, como había leído por ahí, también venden cosas asequibles a bolsillos menos pudientes. Así que me di una vuelta por la planta baja y me fui sin atreverme a preguntar precios por no hacer el ridículo, porque lo más seguro es que se me notara la cara de mileurista.
 
Volviendo a la nueva cafetería, se llama Blue Box Café y está diseñada en «azul Tiffany», un azul claro único de la empresa. Se puede tomar un desayuno por 39$ y una comida puede costar entre 39$ y 49$. Barato lo veo para un sitio de lujo en una ciudad donde hasta respirar es caro.

Espectacular imagen de la Vía Láctea sobre el Volcán Miniques, en el desierto de Atacama. La foto es de @victorgrilolima, fotógrafo brasileño que he encontrado en Twitter.

Durante las pasadas vacaciones estuve una semana en Nueva York. Y paseando por Central Park me encontré este mapache.

Hubo unos momentos de cachondeo porque mi hermana, que venía conmigo, me dice: mira, un mapache. Y yo le decía: ¿estás segura de que eso es un mapache? ¿cuántos mapaches has visto en tu vida? Como la triste realidad era que ni ella ni yo habíamos visto nunca un mapache así en directo, la broma llevó a la duda, y acabamos buscando en Google fotos de mapaches para ver si el bicho en cuestión lo era o no. Y sí, llegamos a la conclusión de que lo era.
Algo parecido ocurrió con la ardilla que nos encontramos poco después, esta vez ya sin dudas aunque con bromas: no se parece a Banner y Flappy, decía yo, a ver si no va a ser una ardilla. Con la tontería echamos unas risas en Central Park.


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