Misterios

La mancha

Se han hecho películas de terror con esta temática pero en este caso es algo real. Se trata de una extraña sustancia que ha aparecido en las costas del norte de Alaska. Se traslada flotando en el agua y lo único que se sabe con seguridad es que no se trata de algo hecho por el hombre. La sustancia es negra y de apariencia pegajosa.

Según los que la han visto parece algo «vivo», de consistecia viscosa y con un olor que no han sabido identificar. En la mancha se han encontrado medusas atrapadas y restos de huesos y plumas perteneciente a una gaviota. Ahora se está investigando para ver si realmente se trata de un fenómeno natural de la zona.

Visto en El Fin del Mundo

Crónica de Akakor

La Crónica de Akakor es un conjunto de relatos escritos por una supuesta tribu que habita en la selva del Amazonas en Brasil, los Ugha Mongulala y que contiene más de 15 mil años de historia, desde la llegada de sus Dioses civilizadores hasta la década de los 70’s en nuestra época. Originalmente fueron escritos en el lenguaje de sus Maestros Antiguos (Dioses) sobre cortezas de árboles. Los relatos fueron transmitidos en forma oral por el príncipe de la tribu, Tatunca Nara, al periodista alemán Karl Brugger que se encontraba trabajando en Brasil, quien grabó todo el relato en cintas magnetofónicas y posteriormente escribió y publicó el libro en 1976.

En el libro, Brugger relata la fasci­nante historia que le transmitió Tatunka Nara, el Jefe de la tribu y quien afirmaba ser hijo de un sol­dado alemán y de una india. El conocimiento del idioma alemán que Tatunka poseía le permitió relatar con magnífico detalle la his­to­ria de su pueblo.

En el libro nos asegura que los Ugha Mongulala, son descen­di­entes de dioses venidos del cielo, de un sis­tema plan­e­tario lla­mado Schw­erta. También cuenta que estos Dioses eran los artí­fices de un sis­tema de túne­les que recor­ren toda Sudamérica conectando 26 ciudades que ellos mismos construyeron, tres de las cuales fueron elegidas como principales; Sus nombres son Akakor, Akahim, Aka­nis.

Algunos lugares místicos como Cuzco y Mac­chu Pic­chu representan para esta “leyenda” enclaves conec­ta­dos a este entra­mado de túne­les siendo uti­liza­dos, aunque par­cial­mente, por los indios en la actualidad.

Visto en Asusta2

EL MISTERIO DE SIRIO B

Los dogon son una etnia africana que habita en la región central de Mali y en el sur de Níger. Son un pueblo pacífico de pastores, agricultores y artesanos que viven en casas de adobe, pero, a pesar de la relativa sencillez de su cultura, parecen poseer desde tiempo inmemorial una serie de conocimientos astronómicos desconcertantes para la ciencia moderna.

Entre 1931 y 1956, los antropólogos franceses Marcel Griaule y Germaine Dieterlen convivieron con los dogon, llegando a ser aceptados por su comunidad e iniciados en sus tradiciones. Así descubrieron, entre otras cosas, la gran importancia que las estrellas tienen en los ritos y los mitos de este pueblo.

Según la cosmogonía dogon, el universo se originó a partir de una estrella muy pesada a la que llaman Po Tolo. Po Tolo es invisible, en el sentido de que no se puede ver mirando al cielo, pero gira en torno a la estrella más brillante del firmamento nocturno: Sigu Tolo, o, según su nombre occidental, Sirio. Esto resultó sumamente desconcertante para Griaule y Dieterlen, ya que Sirio efectivamente es un sistema doble, con una estrella muy densa e imposible de ver sin un potente telescopio, Sirio B, que gira en torno a su hermana Sirio A. Cómo llegaron los dogon a conocer su existencia era un misterio para los antropólogos franceses.

Además los dogon describían su órbita elíptica con bastante exactitud, y, por otro lado, también parecían poseer otros conocimientos sorprendentes, como que Júpiter tiene cuatro lunas y Saturno un anillo. Todos estos datos astronómicos, de adquisición relativamente reciente para la ciencia occidental, se hallaban imbricados en mitos supuestamente milenarios.

Más tarde se replicó a Griaule y Dieterlen que los dogon bien podrían haber adquirido esos conocimientos astronómicos a través de viajeros occidentales, aunque, si bien Sirio B había sido descubierta en 1862, su extrema densidad no fue tema de debate científico hasta 1920. Un año demasiado reciente como para que los dogon hubiesen incorporado ya ese dato a su mitología. Otra posible explicación consistía en que los propios antropólogos franceses hubiesen moldeado, intencionadamente o no, los mitos indígenas con sus preguntas, ansiosos por encontrar elementos que socavasen el etnocentrismo cultural europeo. Pero esto es difícil de demostrar, por lo que los conocimientos astronómicos de los dogon continúan rodeados de un halo de misterio.

En su polémico libro El misterio de Sirio (1975), Robert Temple plantea la hipótesis de que hubiesen adquirido esa información a través de antiguos visitantes alienígenas. En un rito dogon del que es testigo cree encontrar la teatralización del aterrizaje de una nave espacial, y en los «nonmo», unos seres míticos de las leyendas dogon, a extraterrestres provenientes de Sirio B.

TUMBA JUGUETONA


El misterio de la tumba de Barbados, en el Caribe, forma un puzzle de enigmáticas piezas. Construida en 1724 por James Elliot como descanso eterno para su mujer Elizabeth, permaneció clausurada hasta 1807. En aquel año, los familiares del matrimonio Elliot procedían al entierro de su constructor, James. Pero al abrir el sepulcro les aguardaba una terrible sorpresa:
……. estaba completamente vacío… ¿Donde se habría ido Elizabeth?

El 22 de febrero de 1808 la tumba cambió de propietario. Los cuerpos de Thomas y Ann Maria Chasé, ahogados en el mar, ocuparon el lugar de James y Elizabeth.

Jamás tuvieron descanso eterno. Desaparecieron misteriosamente como sus predecesores. Sin embargo, las «travesuras» no habían hecho más que comenzar…

El 17 de Julio de 1819 falleció tras un colapso cardíaco Thomasina Clarke. Sus compungidos familiares no disponían de dinero suficiente para enterrarla en algún panteón familiar y decidieron hacerlo en la tumba «juguetona» de los Elliot.

Convencidos de que estaría completamente vacía, envolvieron a Thomasina en una sábana con el fin de regalarle un descanso eterno. Cuál no sería su sorpresa cuando se encontraron con una tumba repleta de cuerpos incorruptos… James Elliot, su mujer Elizabeth y los hermanos Chase reposaban en posición vertical, observándoles con los ojos abiertos. La pobre Thomasina no cabía en aquella insólita reunión post-mortem.

Desde abril de 1820 se escuchan voces y canciones de amor en los alrededores de la tumba. Pero nadie se atreve a comprobar la naturaleza de tan pintorescos cánticos.

Cortesía de Elisabeth

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