Misterios

EL VAMPIRO DE HIGHGATE (II)


Al mismo tiempo que David Farrant analiza zorros muertos y organiza sesiones espiritistas, otro pintoresco investigador de lo paranormal, Sean Manchester, lleva a cabo sus propias pesquisas.

Según él, la primera noticia que tiene acerca del vampiro de Highgate fue a través de una joven llamada Elizabeth Wojdyla, quien, tras un paseo por las cercanías del cementerio junto a una amiga durante el cual ven varias tumbas abiertas con los cuerpos fuera de ellas, experimenta terroríficas pesadillas en las que un ser maligno de rostro pálido intenta entrar en su habitación.

Durante la primavera siguiente, la joven Elizabeth además de pesadillas sufre también dolores de cabeza, nauseas y episodios de sonambulismo. Presentaba además dos pequeñas heridas en el cuello. Manchester le recomienda al novio de la joven que disponga abundantes cabezas de ajo en la habitación que ella ocupa habitualmente para dormir y que le cuelgue una cruz de plata alrededor del cuello. Al poco tiempo, Elizabeth Wojdyla mejora de sus síntomas.

Manchester conoce entonces a otra muchacha, llamada Lusia, con los mismos síntomas, incluyendo las marcas en el cuello y los episodios de sonambulismo. Durante uno de estos accesos, la hermana de la joven y Sean Manchester la siguen, comprobando que se dirige al cementerio. Una vez allí, se detiene delante de una tumba y arroja su crucifijo al suelo.

Varios días después, acompañado de otras personas Manchester abre la tumba delante de la cual Lusia se había detenido. Dentro solo hay tres ataúdes vacíos, cada uno con un ajo y una cruz, pero ningún cadáver, esté muerto o no.

Unos meses más tarde, Manchester regresa al cementerio en compañía de Lusia y varios amigos. La muchacha entra en trance, conduciéndolos a otra tumba. Esta contiene un ataúd de más, el cual suponen que es el del vampiro, que hábilmente habría cambiado de posición. Al abrirlo comprueban que en su interior yace un cadáver en un estado de conservación tan perfecto que resulta sospechoso. Manchester, convencido de estar frente al vampiro de Highgate, empuña un martillo y una estaca dispuesto a poner fin a la existencia del monstruo.

Desgraciadamente, las leyes del momento condenaban cualquier acto de profanación cometido sobre un cadáver, algo que uno de los acompañantes de Manchester se apresuró a recordarle a este. El cazavampiros se tuvo que conformar con esparcir agua bendita sobre el cuerpo y llenar el ataúd de cabezas de ajo. Un tiempo después, Lusia le confirma que el vampiro se ha mudado a otro lugar.

En 1973, sin embargo, Manchester vuelve a encontrar su pista. Recibe noticias de una mansión del siglo XIX abandonada que supuestamente está encantada, siendo conocida como “la casa de Drácula”. En su interior encuentra un ataúd con el supuesto vampiro dentro. Manchester toma una estaca y la clava en su pecho, tras lo cual la criatura se desintegra.

Estos son los dos principales testimonios acerca del llamado vampiro de Highgate. Como se puede ver, resultan bastante novelescos, sobre todo el de Sean Manchester, que recuerda al Drácula de Bram Stoker hasta en el nombre de una de sus víctimas. Sin embargo, los dos personajes tienen cierto interés en sí mismos y la historia cuenta con un escenario gótico muy sugerente, probablemente el motivo principal de su popularidad.

EL VAMPIRO DE HIGHGATE (I)


Una figura alta vestida con ropajes oscuros más propios de otra época, y en cuyo rostro destacan dos ojos rojos de mirada hipnótica. Así era el extraño personaje con el cual se toparon varias personas en el histórico cementerio londinense de Highgate a finales de los años 60 y principios de los 70. Según estos testigos, su presencia exudaba malignidad y parecía robarle a uno la energía.

El caso se hizo muy popular en los medios londinenses de la época. Todo tipo de expertos de lo paranormal ofrecían su opinión en las páginas de los periódicos, destacando el presidente de la Brittish Psychic and Occult Society, David Farrant, y el autoproclamado arzobispo de Glastonbury Sean Manchester.

Para Farrant la historia comienza en 1969, cuando a la sociedad que él preside llegan varios informes describiendo extraños encuentros, acaecidos en Highgate, con una misteriosa figura de mirada hipnótica. El propio Farrant afirma haber visto a este ser maligno entre los barrotes de la puerta de entrada cuando, intrigado por los testimonios recibidos, decide pasar una noche en el cementerio. Durante la misma encuentra también varios ataúdes abiertos y un zorro, según él, fallecido en extrañas circunstancias.
Envía entonces un artículo a un periódico local, invitando a los lectores a contar las experiencias extrañas que hubieran tenido en el lugar. Varias personas responden describiendo apariciones espectrales de las que habían sido testigos, aunque solo alguna corresponde con la de la figura entrevista por Farrant y sus informadores.

Otras personas alcanzan a ver al espectro mientras vigilan el cementerio, y descubren además varios zorros muertos con unas extrañas heridas en el cuello y completamente desangrados. Hallan también indicios de que en lugar se celebran ritos satánicos que podrían estar relacionados con el vampiro. La teoría de Farrant consiste, de hecho, en que más que un vampiro en el sentido tradicional se trataría de algún tipo de ser espectral cuyo comportamiento se habría visto alterado por estos rituales.

Convencido de la peligrosidad del llamado vampiro de Highgate, Farrant organiza dentro del cementerio una sesión psíquica con una médium profesional para intentar exorcizarlo. Cuando la reunión esta a punto de comenzar, irrumpe la policía poniéndole fin. Farrant es detenido bajo la acusación de vandalismo. El tribunal le absuelve, pero, viendo que las autoridades no miran con buenos ojos sus actividades, abandona la investigación del caso, aunque no por ello dejará de hablar sobre el tema.

(Continuará)

LA LEYENDA DEL SUBMARINO MALDITO


( Esta caerá en el examen 😉 )

Antes de ser inaugurado y puesto en servicio, el UB-65 -submarino militar construido en Bélgica en 1916- ya se había cobrado una víctima durante su construcción. Una viga había caído encima de un obrero que desempeñaba su trabajo. Este artefacto diseñado para la I Guerra Mundial, se cobró más vidas durante sus pruebas iniciales de navegación: tres tripulantes murieron asfixiados en la sala de máquinas.

Conscientes de que los marineros rechazarían la idea de tripularlo, el Almirantazgo ocultó los hechos y el submarino UB-65 entró en servicio. Un día, en alta mar, el capitán encargó a uno de sus hombres que revisara las escotillas. Aunque las aguas estaban tranquilas, inexplicablemente, éste saltó por la borda y fue arrastrado por el enfurecido remolino de la nave. Para calmar a la tripulación, el capitán decidió cerrar dichas escotillas y sumergir el aparato 10 metros.

Pero sin poder evitarlo, éste empezó a descender hasta el fondo del mar y allí permaneció durante 12 horas, filtrándose agua salada que ocasionó gases tóxicos en la sala de máquinas. Sorprendentemente, consiguieron escapar con vida.

Tras este incidente, se decidió llevar el submarino a Brujas para una revisión. En un principio, obtuvo el visto bueno pero, en pleno proceso, estalló uno de los torpedos provocando la muerte de seis hombres, entre ellos, el segundo oficial. Varios marineros juraron haberlo visto en la proa con los brazos abiertos…

A pesar de todo lo acontecido, el UB-65 era una nave aprobada para navegar y acudió a un servicio en el estrecho de Dover. Los tripulantes seguían viendo a aquel fantasma y, día a día, decaía más la moral dentro del mismo. La Marina Imperial no sabía qué hacer para levantar los ánimos, así que solicitó la ayuda de un capellán, quien exorcizó el submarino. Poco tiempo duró la tranquilidad, ya que empezaron a ocurrir cosas extrañas: el jefe de artillería enloqueció, otro se rompió la pierna e incluso un hombre se suicidó.

Se dice que un submarino norteamericano, el L-2, se encontró al UB-65 por aguas irlandesas y creyó que estaba abandonado. Decidieron remolcarlo y cuando el capitán miró por el periscopio vio una extraña figura en la cubierta para, acto seguido, explotar todo el submarino hundiéndose en las profundidades del mar.

Quizás el UB-65 siga navegando eternamente por las profundidades de los océanos…

APARECE MEDUSA GIGANTE EN GRAN BRETAÑA

Hace poco hablaba en un post de los Círculos en los cultivos que aparecen en los campos de Inglaterra.

La semana pasada apareció una intrigante figura parecida a una medusa gigante, de más de 180 metros, en un campo de cebada en la localidad de Kingstone Coombes, en Oxfordshire.

Karen Alexander, experta en el tema, dice: «Es absolutamente enorme, alrededor de tres veces el tamaño de la mayoría de los patrones de cultivo y muy interesante. La gente se ha horrorizado por su tamaño. Se trata de un completo monstruo».


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