Naturaleza

La Cueva de Fingal

En el extremo sur de Staffa, una isla escocesa deshabitada nombrada así por los vikingos por su paisaje, se encuentra la icónica Cueva de Fingal . Su vista desde el exterior parece asombrosa. En el interior, la belleza natural de sus columnas de basalto casi perfectamente hexagonales se combina solo con la historia que las rodea.

La Cueva de Fingal se formó por un flujo de lava hace 60 millones de años, cuando la roca fundida irrumpió a través del lecho de tiza y formó el aspecto sorprendente de piezas de piedra que sobresalen.

Si bien los antiguos celtas irlandeses y escoceses no estaban al tanto de los orígenes geológicos de las formaciones, sí hicieron una conexión sorprendente entre ellos. Tenían un mito que afirmaba que el gigante Fionn mac Cumhaill, también conocido como Finn McCool , construyó un puente desde la Calzada de los Gigantes hasta la Cueva de Fingal para luchar contra Benandonner , el cual no era tonto (después de todo, es conocido como un dios de combate celta). El folklore de dos gigantes que se lanzaron a la batalla fue solo el punto de partida hacia la historia de la Cueva de Fingal, que desde entonces ha sido fuente de leyendas.

El compositor Félix Mendelssohn creó la banda sonora no oficial de la cueva cuando vagó por la maravilla y descubrió la inspiración para la Obertura de las Hébridas . Si la escuchas, parece coincidir con el ritmo del estallido y retroceso de las olas en una orilla de basalto. Más tarde, el artista Joseph Mallord William Turner se inspiró en el sitio para crear su icónica pintura al óleo sobre lienzo de «Staffa, la cueva de Fingal», por lo que la ubicación no solo es famosa sino que también es un destino turístico popular desde entonces. La cueva de Fingal también sirvió de inspiración para otros artistas como Pink Floyd y el escultor Matthew Barney.


Encuentran un bicho raro en el fondo del mar

Se sabe más bien poco de lo que ocurre en lo más profundo de los océanos, ya que no es fácil acceder a esas zonas debido a las condiciones extremas que se dan a tantísimos metros de profundidad. Pero como la tecnología avanza a pasos agigantados, ahora disponemos de unos robots con mando a distancia, los llamados ROVs, que pueden llegar donde no llega el hombre.

Bueno, pues uno de estos cacharros ha captado las imágenes de un extraño calamar rojo en lo más profundo del golfo de México.

El experto en calamares Mike Vecchione dice que es el calamar más raro que ha visto. El bicho muestra una morfología nunca antes identificada en estos cefalópodos y una forma un tanto extraña de desplazarse. Flota permanentemente gracias a una cámara de aire y escapa de sus depredadores mediante la propulsión a chorro.

Los investigadores aseguran que la extraña criatura podría pertenecer al género Discoteuthis y, en concreto, a una especie que reside en las aguas del Atlántico tropical y que nunca antes se había encontrado con vida. De hecho, las especies pertenecientes a este género de calamares son difíciles de distinguir, pues nunca nadie ha hallado ningún ejemplar intacto o en buenas condiciones.


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El espectro rojo, un raro fenómeno atmosférico

Durante algún tiempo, sólo los pilotos aéreos tenían la fortuna de ver un increíble fenómeno natural conocido como espectro rojo. Este fenómeno dura muy poco, pues se trata de una rara ráfaga de luz, que suele durar unos pocos milisegundos y ocurre a unos 80 kilómetros (50 millas) por encima del suelo durante una tormenta eléctrica.

Para nuestra fortuna, un fotógrafo logró captar esta luz después de pasar meses en la carretera, después de una tormenta, en Vivaro (Italia).

Los impresionantes destellos de luz son causados por enormes descargas eléctricas de los rayos, y el color rojo es resultado de las moléculas de nitrógeno que hay en el aire.

El fotógrafo Marko Korosec logró capturar las impactantes imágenes, mientras se encontraba en un campo de maíz, a más de 320 kilómetros de distancia del fenómeno.





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Fotos ganadoras del Concurso National Geographic Nature

Cada año, National Geographic organiza un concurso de fotografía de naturaleza. Estas son las imágenes ganadoras de este año:

En la categoría ‘vida salvaje’ y ‘gran premio del concurso’, un orangután en un río de Borneo.

En la categoría ‘paisajes’, una cascada de fuego en Kalapana, Hawai.

En la categoría ‘bajo el agua’, una anémona fluorescente fotografiada en Hood Canal, Washington.

En la categoría ‘aérea’, una piscina de roca natural en el Pacífico, en Australia.



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