Opinión

Las bicicletas, al velódromo

Cada día es el día mundial de algo y hoy le toca a la bicicleta, ese instrumento del demonio. Se celebra con el fin de promover el uso del vehículo en cuestión y el día hace referencia al 19 de abril de 1943, cuando Albert Hofmann, el padre del LSD, hizo un experimento en su laboratorio con él mismo como cobaya. Vamos, que se puso fino el hombre y por lo visto la vuelta a casa en bicicleta fue un “viaje” espectacular.

Que sí, que está muy bien montar en bici. Yo sin ir más lejos, durante mi infancia hice muchísimos kilómetros durante aquellos interminables veranos en el pueblo. Es sano, ecológico, sostenible y todo eso. Y qué chachi-guay queda ir al trabajo o de paseo en bici ¿verdad?

Luego están los aficionados a bicicletear en carretera, esos son los peores. Para que una carretera sea apta para los ciclistas aficionados tiene que ser estrecha, con curvas y sin arcén, para que cueste más adelantarlos. Me gustaría saber por qué tienen esa fijación con las carreteras estrechas, si irían más cómodos y seguros por una vía recta y ancha. Y todos tienen algo en común: no son capaces de seguir una fila, tienen que ir en pelotón. Luego, cuando ocurre algún accidente, la culpa siempre es del conductor del coche que se los ha llevado por delante, por lo visto el hecho de ponerse en medio y entorpecer el tráfico no tiene nada que ver.

Exigen derechos, dicen que las carreteras son de todos. No pagan seguro ni impuestos, pero pretenden tener preferencia de paso. Algunos aún tienen la cara dura de llevar una cámara para grabar a los coches que les adelantan, para denunciar al que no deje el metro y medio de rigor. Y el metro y medio, en una carretera llena de curvas es un poco complicado. Por supuesto que hay que adelantar a los ciclistas despacio y de forma segura, pero si vas en coche y de repente te encuentras otro que viene de frente a ver qué haces, porque es tu pellejo o el del ciclista. No voy a dar respuesta a esta cuestión, porque cada cual tendrá su opinión al respecto. Solo diré que las carreteras son para los vehículos a motor y las bicicletas al velódromo, que es donde tienen que estar.

El nuevo chollo de las telecos

Parece que las operadoras de telefonía móvil en España han encontrado una nueva forma de engañar a sus clientes y además de forma legal. El nuevo chollo no es otra cosa que la descatalogación de las tarifas. Hace un tiempo consiguieron que se aprobase una ley, supongo que a cambio de alguna puerta giratoria, según la cual no se puede mantener a un cliente una tarifa que esté descatalogada. En base a esa ley cada cierto tiempo las descatalogan todas y suben precios.

Ayer recibí un sms de mi compañía (Orange), en el que me informaban que mi tarifa iba a ser descatalogada a principios de mayo. No me informaban del resto de tarifas que tienen para que yo elija la que me convenga, sino que me comunicaban que automáticamente me iban a cambiar a otra tarifa, por supuesto más cara. Ya es la segunda vez que hacen esto. La vez anterior protesté e hice un amago de cambiarme de compañía. En esta ocasión, como me daba mucha pereza ponerme a buscar ofertas y empezar con el rollo de la portabilidad, he optado por pedir un cambio de tarifa. Me he puesto la más barata que tienen, con lo que les voy a pagar bastante menos haciendo exactamente el mismo uso de la línea.

Lo que me parece una estafa es que teniendo varias tarifas para elegir, automáticamente te pasen a una más cara sin informar de las demás opciones. Mucha gente ni se dará cuenta y otros pensarán que no hay más opción, por lo que tragarán con la subida.

Tenemos la telefonía más cara de Europa, pero mientras haya tontos que paguen y callen las compañías nos seguirán estafando.

El timo de las cuentas “premium”

Es muy corriente tener cuentas “premium” en las webs que más utilizamos para hacer compras online. Yo sin ir más lejos tengo más de una, entre ellas la famosa “Amazon Prime”. Después de mi última experiencia comprando en Amazon he llegado a la conclusión de que estas cuentas no son más que un sacacuartos, una trampa en la que caemos simplemente por ahorrarnos unos euros en los gastos de envío.

Compré un artículo la semana pasada en Amazon, el cual estaba marcado como Prime. Me garantizaban la entrega para el sábado, por lo que puse que me lo enviasen a casa en lugar de al trabajo, sabiendo que iba a estar para recogerlo. Pasó el sábado y el paquete no llegó.

Contacté con el servicio de atención al cliente para protestar. Estoy pagando el Prime para algo, le dije a la chica que me atendió. Ella, muy amable, me dio la razón en todo, me explicó que “ahora mismo” enviaba una reclamación al transportista, y me adjudicó un descuento de 5 euros para mi próxima compra, repitiendo varias veces que dicho descuento me lo aplicaba “de parte propiamente suya”, intentando hacerme creer que era un descuento exclusivo para mi caso concreto. A mí me dio la risa, primero por la ridiculez de regalarme 5 miserables euros y luego porque me la imaginaba rebuscando la calderilla en su bolso.

Al finalizar la conversación, en la que obtuve la promesa de que mi pedido llegaría lo antes posible, me llega un correo con una encuesta de valoración sobre la atención recibida, que por cierto, ni me molesté en responder. Porque la pregunta era: “¿He resuelto su incidencia?” Y no, no estaba resuelta mi incidencia. La chica fue muy amable, pero el problema seguía sin estar resuelto, yo no tenía el pedido.

El caso es que luego cuando finaliza la vigencia de la cuenta Prime y toca renovarla te la cobran a traición sin previo aviso. Claro, ha pasado un año y tú ni te acuerdas de que toca renovar. Un buen día te encuentras con que te han descontado de tu cuenta el importe del próximo año, nadie te pregunta si te interesa seguir.

En resumen, no cumplen los plazos, si te quejas le cargan el muerto al transportista y te aplican un mísero descuento de 5 euros para que calles. Por supuesto que Amazon tiene cosas positivas, pero hoy tocaba hablar de los fallos.

Esto que me ha ocurrido con Amazon ya me había pasado en alguna ocasión con otros sitios de compras online. ¿Realmente vale la pena pagar los servicios “premium”?

La cabalgata de Reyes no es una celebración religiosa

Recuerdo cuando durante mi infancia me llevaban a ver la cabalgata de los Reyes Magos. No íbamos a la del barrio, sino a la “grande”, que organiza el Ayuntamiento y recorre el centro de Barcelona. Después de horas de espera (íbamos prontito para pillar buen sitio) sabíamos que empezaba lo bueno cuando asomaba a lo lejos la carroza que llevaba la estrella, que se supone que guiaba a los Reyes Magos.

Ni yo, ni creo que ninguno de los otros chiquillos que acudían a la cabalgata, veíamos en el desfile ningún significado religioso. Ni siquiera relacionábamos el evento con el portal de Belén, ni con angelitos, ni pastores, ni vírgenes, ni leches. Lo único que sabíamos todos era que estábamos deseando ir a dormir esa noche, porque (al menos en mi caso) a la mañana siguiente nos íbamos a encontrar una montaña de juguetes de proporciones ─esta vez sí─ bíblicas.

Pasaban las carrozas con los Reyes y sus pajes, otras con gente disfrazada que bailaba al ritmo de la música. Algunas de almacenes y tiendas de juguetes y, casi al final, la más fea de todas: un par de remolques hasta arriba de carbón, lo que nos recordaba que había que portarse bien lo que quedaba de noche, por si acaso. Desde todas ellas tiraban caramelos.

Luchábamos por pillar el mejor sitio en la fila y por recoger el mayor número de caramelos posibles. Ahora no, pero en mi época el rey Baltasar era un señor blanco con la cara pintada de negro. Y ni nos fijábamos en ese detalle ni nos hubiese importado, porque estábamos allí para ver a esos señores que eran Magos y que nos iban a dar un montón de regalos. Y sobre todo para disfrutar del espectáculo de luz, color y música que se nos ofrecía, con esa ilusión inocente que se tiene en la infancia.

Este año el sector más casposo de este país está poniendo el grito en el cielo porque en la cabalgata que organiza el distrito de Vallecas, en Madrid, va a salir una carroza con una drag queen, que además parece ser que no será la primera vez que trabaja con niños. Los más retrógrados acusan a la asociación que saca la carroza e incluso a la alcaldesa de Madrid, de querer reventar un desfile “cristiano” y lo peor de todo es que han recibido amenazas. ¿Desfile cristiano una cabalgata de reyes? ¿Es que los niños de padres ateos o que profesen otras religiones no piden, o no tienen derecho a pedir regalos para Reyes?

La cabalgata de Reyes es un espectáculo, en este caso para niños, no un ritual religioso. Y los niños nacen ateos y así siguen hasta que se les adoctrina. La drag queen es una persona que se dedica al espectáculo y, como profesional que es, estoy segura de que adaptará su actuación y sus maneras al público infantil, que será el principal protagonista del evento.

Dejad de imponer vuestras creencias y vuestra retrógrada moral a los demás. Una drag queen no tiene nada de escandaloso ni de inmoral.

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