Sentencia del «procés»: día negro para la Historia de España

Concentración en la Plaza Sant Jaume de Barcelona, hoy
(Foto: Europa Press)

Hoy se ha conocido la sentencia para los líderes del «procés». Penas entre 9 y 13 años de cárcel. Se les acusa de sedición y malversación.

Vergüenza de sentencia, más propia de un estado totalitario que de un estado democrático y de derecho. Trece años por poner unas urnas y permitir votar al pueblo catalán mientras otros que han estado saqueando al Estado durante años se han ido de rositas. Pretenden callar a los catalanes a base de represión. Está claro que en este país el Poder Judicial nunca ha sido independiente, sino que está a las órdenes de los políticos de turno.

No ha habido sedición, ni golpe de Estado, ni llamadas a la violencia. Se ha condenado a estas personas únicamente por sus ideas, no por lo que hayan podido hacer.

Eso sí, en los medios de (des)información solo sale lo que interesa, a los catalanes solo nos falta desayunar bebés.

Nunca creí que diría esto, pero ahora mismo me avergüenzo de mi nacionalidad.


Joker

He ido al cine. Hacía años que no iba, de la última vez ni me acuerdo. Porque es más cómodo ver las pelis online sin moverte de casa y porque el cine es un robo a mano armada de 9 euros.

Pero fui hace un par de días a ver Joker. Había leído recomendaciones de que esta era para verla en el cine y además aún tardará en salir online con una calidad aceptable, así que hice el esfuerzo y fui. Y ha sido una de las mejores cosas que he hecho últimamente.

Es un peliculón, se mire por donde se mire. Y Joaquin Phoenix está soberbio, es impresionante el papelón que hace. Sinceramente espero que le den el Oscar.

No voy a explicar la película porque se acaba de estrenar y esto me quedaría lleno de spoilers, solo diré que el personaje me inspira empatía. Mucha. Es un ser atormentado al que nunca más podremos ver como el malo de la peli después de ver esto. Y repito, la actuación de Phoenix es sublime. Una película que recomiendo y además recomiendo verla en una pantalla de cine.

Greta Thunberg y las huelgas del clima

Greta Thunberg
(Foto: Jason DeCow / AP)

Estamos de acuerdo en que hay que cuidar el planeta, que nos lo estamos cargando entre todos con contaminación de fábricas, de coches, con plásticos y con basuras de todo tipo. Matamos animales sin ningún miramiento y por diversión. Talamos y quemamos bosques, etc.

Aún así no acabo de creerme mucho el rollo del cambio climático. Hace muchos años que sabemos que el clima en la Tierra es cíclico. Es decir, ha habido calentamientos y enfriamientos desde que existe el planeta. Ahora se habla de «emergencia climática», unas palabras que están muy de moda y parece que las generaciones más jóvenes están tomando conciencia sobre el tema. Y como ejemplo de este movimiento social que protagoniza la juventud encontramos a Greta Thunberg.

Pero ¿quién es Greta Thunberg? Buscando por Internet y sin escudriñar mucho por falta de tiempo averiguo que Greta es una niña de 16 años, sueca, y sus padres son artistas bastante conocidos en su país (la madre incluso representó una vez a Suecia en Eurovisión).

Greta está muy concienciada con esto de la «emergencia climática» y, un buen día, decidió ponerse en huelga y protestar ante los políticos de su país y en foros internacionales. Además se volvió vegana y se niega a viajar en avión. Pues vale.

El caso es ¿quién está detrás de Greta Thunberg? ¿alguna multinacional, quizás? Porque también se sabe desde hace tiempo que el negocio del cambio climático mueve muchos millones. Y Greta Thunberg no viaja sola. Ella se va a la ONU, monta la pataleta, desencaja su semblante como si entrara en trance, pero detrás de las cámaras está el padre, que viaja con ella, controlando el cotarro.

No voy a insultar aquí a Greta como hacen en otras páginas y foros, porque es una niña y porque quiero pensar que ella cree en lo que hace. Pero ¿no la estarán utilizando? ¿no debería estar en el colegio como cualquier persona de su edad, formándose para hacer de este mundo un lugar mejor llegado el momento? Porque mucho ir a Davos y a la ONU pero ¿cuántas playas ha ido a limpiar?

Salvemos el planeta, sí, porque es el que tenemos y es nuestro hogar, dejemos de estropear y contaminar la Tierra, pero no convirtamos a esta niña en una especie de Juana de Arco del siglo XXI porque, sinceramente, creo que ese no es el camino.


La mafia del taxi

Así secuestran los taxistas una ciudad

Los taxistas de Barcelona llevan tres días colapsando la Gran Vía, una de las grandes arterias de la ciudad. Ya la liaron de forma similar el verano pasado. Han convocado una huelga indefinida y amenazan con «endurecer» sus acciones. Todo esto se debe a que no aceptan ningún tipo de competencia en su sector, como Uber o Cabify, las llamadas VTC. Vamos, que tienen montado un monopolio mafioso y parece ser que «la calle es suya».

Estos últimos días ya se han registrado agresiones por parte de los taxistas a algún conductor de Uber o Cabify y, para curarse en salud, los líderes del gremio ya han avisado de que en los próximos días pueden producirse situaciones que «se les escapen de las manos», es decir, que habrá más agresiones. Eso sin contar que ya están pensando en bloquear la ciudad cuando se celebre el MWC el mes que viene.

Es simplemente una vergüenza que se permita esto. Está claro que como cualquier trabajador tienen derecho a huelga, pero hacer huelga quiere decir no ir a trabajar, no significa secuestrar una ciudad impidiendo la libre circulación al resto de las personas. Me gustaría ver qué ocurriría si un día yo decido protestar por algo y planto mi coche en medio de la Gran Vía entorpeciendo el tráfico de los demás. A ver cuánto rato tardaba la Guardia Urbana en venir a detenerme y a clavarme la correspondiente multa. Y a estos desgraciados se les permite todo. Por si fuera poco, la alcaldesa (otra incompetente) parece ser que está de su parte. Quizás si las autoridades empezasen a retirar licencias se les acabaría la tontería.

¿Por qué cada vez más usuarios se pasan a las VTC? Muy sencillo: Los coches están limpios, los conductores son educados, ofrecen servicios adicionales como agua o wifi, no te obligan a escuchar la COPE o Radio Teletaxi durante todo el trayecto te guste o no, te subes al coche con un precio pactado, sabiendo lo que vas a pagar, mientras los taxistas se dedican a dar vueltas y más vueltas para que el taxímetro vaya sumando. Eso sin contar cuando te toca el taxista pakistaní, que ahora están muy de moda, que entre que no te entiende y que no se sabe las calles, te sale el trayecto por un ojo de la cara.

Por todo esto desde el verano pasado yo me pasé a Cabify. Por esto y porque la que montaron en verano me afectó directamente. Coincidió que regresaba de viaje y me costó más de tres horas llegar del aeropuerto a casa, cuando lo normal es hacer ese trayecto en media hora aproximadamente. Y me consta que en vista de la actitud mafiosa de esta gente, cada vez son más los usuarios que han dejado de usar el taxi y se han pasado a las VTC.

Señores taxistas, estáis cavando vuestra propia tumba. Sinvergüenzas.