Opinión

Los españoles vivimos más y a los ingleses les extraña

Está demostrado que la esperanza de vida de los españoles es superior a la de muchos otros países. De hecho somos los segundos más longevos del mundo, por detrás de los japoneses. Será que somos casi igual de frikis que ellos. Y los ingleses no dan crédito: si fuman y beben, cómo puede ser… Esto es lo que se pregunta el diario The Times en un artículo.

Que los ingleses son “incalificables” (por no usar algún improperio) ya lo sabemos hace tiempo. Solo hace falta ver a aquella señora británica que este verano vino a España, concretamente a Benidorm a pasar sus vacaciones y, a su regreso, denunció a la agencia de viajes porque en Benidorm había “demasiados españoles” para su gusto. ¿Qué esperaba que hubiera en Benidorm, coreanos? Luego están los que vienen a España y exigen que les hables en inglés, a esos los mandaba de vuelta a su isla de una patada en el trasero.

Pues sí, en España se fuma se bebe y se va de fiesta. Quizá no vamos estreñidos por la vida, igual eso es parte del secreto para vivir más. Somos más sociables y más simpáticos. Vamos, que somos más majos.

También debe influir un poco el hecho de que sabemos comer. No se puede comparar nuestra dieta mediterránea con la mierda que comen los ingleses, que hasta ellos mismos reconocen que su comida no hay quien se la trague.

Y otra cosa importante que nos hace vivir más: nosotros sabemos utilizar los balcones.

El Premio Planeta, gala para gente cutre

Hace pocos días se celebró la entrega del Premio Planeta 2018, que por cierto ganó Santiago Posteguillo, de lo cual me alegro porque es un escritor que me gusta mucho. Lástima que el acto quedase empañado por el bochornoso comportamiento de los invitados a la cena literaria que acompañó al evento. Y es que ocurrió una de esas cosas de las que inevitablemente pensamos que “esto solo pasa aquí”.

La decoración de las mesas corrió a cargo de la Fundación Fupar, una entidad sin ánimo de lucro que da trabajo y atiende a personas discapacitadas. Ellos fueron los encargados de confeccionar los centros de mesa y para ello ─ya que se trataba de una gala literaria─ utilizaron como base libros antiguos, descatalogados, algunos auténticas rarezas. Esto fue posible gracias al convenio de alquiler que tiene la fundación con una librería especializada en libros antiguos. La idea era recogerlos al finalizar el evento.

Pues bien, cuando acabó la cena no quedaba ni uno, porque los asistentes decidieron llevárselos de recuerdo como si fuese un regalo para ellos. Se supo del pillaje porque una de las invitadas lo escribió en su cuenta de Twitter en directo: “los estamos rapiñando”, escribió así tal cual y se quedó tan ancha.

Si ya de por sí es bastante cutre llevarse el centro de mesa de la comunión de tu prima, no digamos llevárselo de un acto con la categoría del Premio Planeta, al que acude gente supuestamente “culta”. Imagino que esa noche también desaparecieron unas cuantas toallas de hotel.

20 consejos para llamar a atención al cliente

Hoy en día, la mayoría de las empresas que ofrecen algún servicio disponen de un teléfono de atención al cliente. Yo hace muchos años que me dedico a eso, por lo que te voy a dar unos consejitos para que tu llamada a cualquier servicio de atención al cliente sea una experiencia placentera para todos.

  1. Cuando llames a atención al cliente, seguramente te pediré el número de DNI para localizarte, así que si no te lo sabes procura tenerlo preparado. No puedo perder media hora esperando a que aparezca tu carnet perdido.
  2. Recuerda que el DNI lleva una letra al final. No me obligues a preguntarte “¿y la letraaaa?” cada vez que llames: quedas como un palurdo.
  3. Si llamas para informarte sobre algo y mi respuesta no te gusta, no insistas ni le des vueltas, no entres en un bucle infinito. Piensa que en atención al cliente no nos inventamos las cosas, sino que seguimos las directrices de la empresa, lo que te decimos es lo que hay, te guste o no.
  4. Si llamas enfadado por algo que según tú la empresa ha hecho mal, no vociferes ni despotriques. Cuando haces esto yo enciendo el altavoz del teléfono para que mis compañeros te oigan y, mientras tú echas espuma por la boca, nosotros nos descojonamos todos de ti. Después de finalizar la llamada aún estamos un rato echando unas risas a tu costa.
  5. Si eres cliente de la empresa, no llames lloriqueando para ver si te hacemos un descuento porque te voy a decir que ni hablar del peluquín. Eres exactamente igual que los demás clientes, no eres VIP ni lo serás en tu vida.
  6. Si nos debes dinero y llamas, no me cuentes tu vida ni los graves problemas económicos que atraviesas. Sinceramente, no me importa.
  7. Tampoco me pongas excusas. Eso de que el perro se comió la factura y por eso no la has podido pagar no cuela.
  8. Si llamas para abonar algo con tarjeta de crédito o para decirnos un número de cuenta o cualquier otro dato, tenlo preparado. No voy a esperar media hora a que tú vayas al coche a buscar la cartera.
  9. Si llamas para solicitar algún tipo de documentación y te tomo nota, no vuelvas a llamar a los cinco minutos porque no la has recibido. No eres el único cliente y recibirás las cosas cuando te toque. Recuerda el punto 5: no eres VIP.
  10. Si el banco te ha devuelto un pago, no le eches la culpa al banco ni te pongas en actitud indignada diciendo que vas a ir a la oficina bancaria a montarles el pollo. Piensa que a mí me aparece en pantalla el motivo de la devolución, por lo que sé perfectamente que el impago es por falta de saldo y me voy a reír de ti.
  11. Cuando llames, haz callar al perro y remata al niño para que deje de sufrir y no chille más. De lo contrario, a parte de no enterarme de lo que me estás diciendo me voy a quedar sorda y tendré que coger la baja. Y a ver entonces quién te atiende.
  12. Y no, no podemos colgar y llamarte yo. Si no tienes saldo en el móvil lo recargas, y si te queda poca batería lo enchufas.
  13. No me llames mientras vas conduciendo. A parte de ser peligroso para ti, el ruido que hace esa lata de hace treinta años que tienes por coche no me deja oírte bien. Piensa que cuando me llamas desde el coche hago rituales y conjuros para que te pillen, te metan una multa de las que duelen y te quiten los pocos puntos que te quedan en el carnet. No te confíes, algún día mis conjuros darán resultado.
  14. Si te tengo que enviar documentos, no me exijas que te los envíe ordenados o con la información desglosada a tu gusto. No soy tu secretaria. Y tú no eres VIP.
  15. Cuando llames un lunes quejándote porque durante el fin de semana nadie te ha cogido el teléfono, recuerda que igual que a ti no te gusta trabajar los fines de semana y los festivos (y no los trabajas), a mí tampoco (y tampoco los trabajo).
  16. Cuando me llames para quejarte por algo, no tengas a tu mujer detrás indicándote lo que tienes que decir. Al teléfono se oye todo y quedas como un calzonazos. Y me voy a reír de ti.
  17. Si eres cliente, no hace falta que llames cada día para preguntar tonterías. Ten en cuenta que el teléfono desde el que llamas aparece en pantalla y cuando llamas tanto ya sabemos que eres tú y te pondremos un mote: pasarás de ser el “Sr. López” a ser “el plasta paleto de… (pon aquí tu lugar de procedencia)”.
  18. Si tienes que reclamar algo, no entres gritando y exigiendo. Se te dará una explicación y es lo que hay (recuerda el punto 3). Y no, no te voy a decir mis apellidos ni mi DNI y, por supuesto, no te voy a pasar con un “superior” ni con nadie. Y si me insultas, te colgaré el teléfono sin más, por imbécil.
  19. Si no te ha gustado mi respuesta y vuelves a llamar a ver si se pone otra persona, recuerda que tu número aparece en pantalla, por lo que sabemos que eres tú dando la brasa otra vez. Te vamos a decir exactamente lo mismo y seguramente te pondremos un mote. Además, nos vamos a reír de ti.
  20. Si sabes de sobra cuál es nuestro horario (porque eres un pesado que no para de llamar), ¿por qué llamas cuando sabes que me falta un minuto para irme? ¿sabes que tengo vida después del trabajo? También tienes un mote, ya no eres el “Sr. López”, eres “el gilipollas tocahuevos de… (pon aquí lo que quieras)”.

En resumen, cuando tengas que llamar a un servicio de atención al cliente sé cordial y educado. Piensa que al otro lado del teléfono hay una persona igual que tú, trabajando. No eres superior ni eres VIP. Los que trabajamos en el departamento de atención al cliente no somos los dueños de la empresa, nosotros no ponemos las normas, pero intentamos ayudarte en la medida de nuestras posibilidades.

Ni para irse tiene decencia

Aunque hasta mañana no se vota parece que la moción de censura va a salir adelante con el apoyo del PNV.

Está siendo un día intenso de debate en el Congreso. ¿Y qué ha hecho Mariano? Pues desaparecer al mediodía y encerrarse en un restaurante con su camarilla. Se está debatiendo si lo echan o no y el muy cobarde desaparece, no da la cara. ¿Acudirá mañana a la votación?

Esperemos que la moción salga adelante y podamos librarnos por fin de esta gentuza que lo único que ha hecho ha sido arruinar al país.

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