Paranormal

El duende de Ladrillar

El Ladrillar es una pequeña aldea situada en lo más profundo de Las Hurdes extremeñas. Los últimos días de febrero del año 1907 tuvieron lugar unos sucesos inexplicables en el recóndito paraje.

Al caer la noche, los vecinos escucharon unos gritos guturales y tras correr a encerrarse en sus casas, los que se atrevieron a mirar a través de las ventanas pudieron observar cómo por las empedradas calles de la aldea, se paseaba flotando en el aire un pequeño ser de extremidades cortas y cabeza grande acompañado por dos pequeñas luminarias.

Tales sucesos quedaron registrados en diversas actas oficiales de la época por el párroco Isaac Gutiérrez, que semanas después de vivir en primera persona estos insólitos hechos los expuso en el en el primer Congreso de Hurdanofilos celebrado en Plasencia, ante el mismísimo obispo de Cáceres.
El relato del párroco aún se conserva en el Archivo Episcopal de Cáceres, y es respaldado por los testimonios de las personas que vivieron aquellos acontecimientos.

El «duende de Ladrillar», como se bautizó al extraño ser, apareció un día sin previo aviso en las cercanías del cementerio y lo volvió a hacer durante los dos días posteriores, para desaparecer sin dejar huella y no volver jamás.

Serafina Bejarano Rubio, vecina del pueblo que vivió aquellos sucesos cuando tenía 9 años, lo relataba así:

“Yo tendría nueve años. Y todo lo recuerdo perfectamente como si hubiera pasado hoy. Fueron tres días los que se apareció aquel “tío”. Venía volando, a no mucha altura y perseguido de dos luminarias redonditas y fuertes. Casi nunca hacía ruido, pero a veces gritaba…, era como un “uuuua, uuuuua” que nos ponía de miedo. La gente se arrejuntaba en aquella placilla de abajo y veíamos cómo aquel demonio flotaba hasta esa arboleda de ahí enfrente. Uno de los días llegó a aposarse muy cerca del cementerio. Daba como un “rivoloteo en el aire” y volvía otra vez para una casa de allí. Estábamos muy asustados… todos le teníamos miedo. Luego hubo un día que no volvió más y por eso se quedó lo del duende. Dicen que el cura lo expulsó, que llegó a pelearse con él. Pero eso ya no lo sé. Iba vestido de negro y era chiquito, chiquito… parecido igual a un mono. Yo tenía nueve años… pero nunca podré olvidarlo”.

En otro momento, según cuentan las actas, una de las luminarias que acompañaban al llamado duende sobrevoló a un grupo de chiquillos, y todos los testigos pudieron observar cómo una niña de cinco años caía al suelo de modo fulminante. La pequeña María Encarnación moría días después del suceso, sin que nada se pudiese hacer por salvarla y sin una causa concreta o conocida para su muerte.

¿Qué ocurrió realmente durante aquellos tres días de 1907? Hay quien dice que es un cuento, otros opinan que el llamado duende era en realidad un pájaro, quizá más grande de lo normal. El caso es que algo sucedió allí y así es como lo han ido relatando a lo largo de los años, pero cada cual que saque sus propias conclusiones.

TUMBA JUGUETONA


El misterio de la tumba de Barbados, en el Caribe, forma un puzzle de enigmáticas piezas. Construida en 1724 por James Elliot como descanso eterno para su mujer Elizabeth, permaneció clausurada hasta 1807. En aquel año, los familiares del matrimonio Elliot procedían al entierro de su constructor, James. Pero al abrir el sepulcro les aguardaba una terrible sorpresa:
……. estaba completamente vacío… ¿Donde se habría ido Elizabeth?

El 22 de febrero de 1808 la tumba cambió de propietario. Los cuerpos de Thomas y Ann Maria Chasé, ahogados en el mar, ocuparon el lugar de James y Elizabeth.

Jamás tuvieron descanso eterno. Desaparecieron misteriosamente como sus predecesores. Sin embargo, las «travesuras» no habían hecho más que comenzar…

El 17 de Julio de 1819 falleció tras un colapso cardíaco Thomasina Clarke. Sus compungidos familiares no disponían de dinero suficiente para enterrarla en algún panteón familiar y decidieron hacerlo en la tumba «juguetona» de los Elliot.

Convencidos de que estaría completamente vacía, envolvieron a Thomasina en una sábana con el fin de regalarle un descanso eterno. Cuál no sería su sorpresa cuando se encontraron con una tumba repleta de cuerpos incorruptos… James Elliot, su mujer Elizabeth y los hermanos Chase reposaban en posición vertical, observándoles con los ojos abiertos. La pobre Thomasina no cabía en aquella insólita reunión post-mortem.

Desde abril de 1820 se escuchan voces y canciones de amor en los alrededores de la tumba. Pero nadie se atreve a comprobar la naturaleza de tan pintorescos cánticos.

Cortesía de Elisabeth

LA CASA DE LOS OBJETOS QUE SE MUEVEN


Durante la fría y clara tarde del lunes 3 de febrero de 1958 comenzaron a desarrollarse acontecimientos extraordinarios en el domicilio de Santiago Hermann, situado en Seaford (Long Island).

Se encontraban en la casa Lucila, la esposa de Herrmann, y sus dos hijos una muchacha de trece años de edad también llamada Lucila, y el chico de doce, Santiaguito. Sus recuerdos iniciales, como es natural en gente que no esperaba que se produjese ninguna cosa extraña, no son perfectamente claros, pero todos están conformes en que hacia las 15:30 de la tarde varias botellas que contenían diversos líquidos se destaparon ruidosamente y empezaron a dar brincos en distintas habitaciones de la casa.

Una botella de agua bendita que estaba sobre la cómoda del dormitorio de los Hermann se destapó y se cayó vertiendo parte de su contenido. Un frasco de champú y otro en el que había un medicamento se comportaron de manera semejante en el cuarto de baño, mientras hacían lo mismo una botella de almidón líquido en la cocina y otra de lejía en el sótano.

Ninguno de los Herrmann vio moverse las botellas, pero todos lo oyeron. Al acudir apresuradamente para ver lo que significaban aquellos ruidos, descubrieron que los frascos (cerrados con tapón de rosca que necesitaba dos o tres vuelas para abrirse) acababan de derramarse y no podían haber sido vertidos por ninguna persona venida de fuera.

El jueves 6 de febrero los Herrmann habían comenzado ya a olvidar los extraños sucesos del lunes, cuando por la tarde otras seis botellas hicieron saltar ruidosamente sus tapones y rodaron de un lado a otro. El viernes otros frascos más se destaparon y comenzaron a saltar.

En la mañana del domingo 9 de febrero, Santiago Herrmann, hombre sereno y poco sugestionable, de 43 años de edad, pudo hacer su primera observación directa. La botella de agua bendita se disparó de nuevo juntamente con las del almidón y la trementina. Luego, mientras se hallaba a la puesta del cuarto de baño hablando con su hijo, comenzó a moverse una botella de medicina a través del borde plano del lavabo y después de recorrer unos 45 cm. cayó al suelo. Herrmann telefoneó a la policía, y noticias sobre estos extraños casos no tardaron en comenzar a aparecer en los periódicos.

Los agentes pudieron observar estos fenómenos con sólo permanecer unos instantes en el interior de la vivienda. El detective José Tozzi tomó el caso a su cargo y comenzó a investigar todas las posibilidades.

Se barajó de todo: movimientos causados por ondas de radio, telequinesis o levitación de los objetos por parte de alguno de los integrantes de la familia, y la intrusión de algún espíritu burlón en la casa. Lo cierto es que, en un momento en que consideraron que todo aquello ya era demasiado – pues las cosas seguían moviéndose inexplicablemente – los Herrmann evacuaron la casa y nada se movió durante su ausencia; pero poco después de su regreso cayó una vasija al suelo.

Nadie pudo hallar el motivo de aquellos sucesos paranormales, los que siguieron sucediendo a pesar de todas las investigaciones llevadas a cabo por científicos y detectives.

EL SONIDO DE LOS FANTASMAS


Las personas que han visitado lugares encantados hablan de lugares fríos, sensaciones de escalofrío y pavor. Algunos investigadores piensan que estas sensaciones podrían estar causadas por lo que se conoce como infrasonido.

¿Qué es entonces el infrasonido?. El sonido se mide por la frecuencia, tono, y la amplitud, volumen. La frecuencia se mide en Hercios, Hz. El infrasonido es un sonido de frecuencia extremadamente baja, entre 1 y 20 herzios. El infrasonido apenas se suele oír, pero afecta al cuerpo humano. Puede causar náuseas, ansiedad y escalofríos. Algunos investigadores piensan que podría afectar incluso a la visión, por las vibraciones del globo ocular.

Además, los investigadores tienen la teoría de que una parte de la población humana es hipersensible a los infrasonidos. Los infrasonidos pueden ser producidos de forma natural por las avalanchas, los terremotos y los fenómenos meteorológicos.

En abril de 1998, la Revista para la Sociedad de la Investigación Psíquica publicó un trabajo que llevaba por título El Fantasma en las Máquinas, por el profesor Vic Tandy de la Universidad de Coventry. Tandy describe las experiencias de trabajo en su laboratorio médico.

Los compañeros de trabajo se quejaron de escalofríos y una escalofriante sensación en el laboratorio. Una limpiadora renunció a seguir trabajando allí después de haber visto algo. Una vez, trabajando solo de noche en el laboratorio, Tandy tuvo la sensación de estar siendo vigilado. Una sombra apareció en su campo de visión. Sin embargo, al volverse, la sombra desapareció.

Pero lo que los seres humanos experimentan con el sonido es, en realidad, una onda de presión que viaja a través de la atmósfera. Tandy descubrió que en su laboratorio se producían sonidos de 19 hercios.

El Centro de Información Turística de la ciudad de Coventry se halla junto a la Catedral, en un sótano del siglo XIV. La bodega fue descubierta durante la construcción del Centro, y los constructores descubrieron que estaba conectada mediante un pasillo subterráneo. Este centro ofrece visitas guiadas a la bodega, y algunos visitantes hablan de que han sentido la presencia de algo allí abajo. Un periodista llegó a afirmar haber visto un rostro fantasmal por encima de su hombro. Tandy colocó sus equipos de medición del sonido en la bodega y descubrieron que se producían sonidos de 19 herzios, sonidos fantasmas.

En mayo del 2003, el Doctor Richard Lord, científico acústico del Laboratorio Nacional de Física en Inglaterra, y el profesor Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire, llevaron a cabo un experimento: – El Doctor Lord y sus colegas organizaron un concierto para 750 personas. Se llevaron a cabo cuatro piezas de música. Sin avisar a los espectadores, el Doctor Lord utilizó un tubo de siete metros para producir infrasonido durante dos de las canciones. Al terminar el concierto, la mitad de los espectadores afirmó haber sentido algo de miedo y escalofríos ante precisamente esas dos canciones-.

La próxima vez que sintáis algo parecido, tal vez no sea vuestra imaginación…

(Sobre Leyendas)

Si te gusta la historia, pásate por mi otro blog
Me gusta hacer fotos
Blogs amigos
Suscríbete y recibe las entradas por correo electrónico

Únete a otros 3 suscriptores

Aviso a navegantes

Casi todas las imágenes de este blog han sido tomadas de internet, exclusivamente con fines decorativos y son propiedad de sus respectivos autores. Si ves una foto tuya en algún post y no quieres que esté, avísame y la quitaré.

Estadísticas