Personal

CaixaBank, o cómo un banco no puede ser más impresentable

En Barcelona hay una oficina de CaixaBank prácticamente en cada esquina. Mi madre, de 76 años, tiene una cuenta en CaixaBank desde prácticamente toda la vida, en la que cobra la pensión de viudedad y paga los recibos de la casa. Nunca ha debido nada al banco, ni a nadie, y mantiene la cuenta en dicha entidad por la cercanía de sucursales a su domicilio. Mi madre, por su edad, no sabe desenvolverse en Internet ni con los cajeros automáticos. Ella pertenece a otra época, a esa generación que echaba las cuentas con un lápiz y un papel y que no disponía de la tecnología que disfrutamos ahora.

Pues bien, hoy mi madre ha ido a una oficina de CaixaBank para que le actualizasen la libreta, una operación que consiste en meter la libreta en una máquina y que ésta imprima cuatro o cinco líneas, o quizá seis, da igual. Una operación que se realiza en unos pocos segundos. Y los señores de CaixaBank se han negado a actualizarle la libreta. Que esa cuenta se abrió en otra sucursal (también del barrio) y que si quiere algo que vaya allí o que la actualice ella misma en el cajero automático, le han dicho con bastantes malos modos. Uno de los que se han dirigido a ella en estos términos era el director de la sucursal.

Se da la circunstancia de que CaixaBank a mi madre le cobra por los recibos que le mandan a casa y, curiosamente, también le cobra una comisión de mantenimiento por esa cartilla que se niegan a actualizar. A mi madre le hemos aconsejado en casa que cambie de banco y nos vamos a encargar de hacerle todas las gestiones necesarias para ello, eso está claro.

Así es como trata CaixaBank a las personas mayores y clientes de toda la vida. Son unos impresentables.

Pinta y colorea

Dicen que colorear dibujos ayuda a mejorar la concentración, relaja y en general es bueno para el coco. Hay muchos libros para colorear pensados para adultos, en los que puedes pintar como quieras, el único límite es tu imaginación o tus ganas.

Yo ahora estoy pintando “El jardín secreto”, un libro de Johanna Basford, una ilustradora escocesa que dibuja a mano y se inspira en los bosques y jardines de su entorno. Personalmente los mandalas no me gustan (aunque en este libro sale alguno), por eso busco dibujos más de paisajes y esas cosas. Otra opción es hacer tus propios dibujos y luego pintarlos, pero no nos engañemos: yo dibujo ahora exactamente igual que cuando tenía cinco años, por lo que la opción queda descartada. Siempre he sido una negada para el dibujo y las manualidades en general. Así que prefiero pintar lo que ya está dibujado aunque quede mal, porque total solo lo voy a ver yo.

El caso es que colorear, además de ser bueno para el estrés, entretiene y engancha.



11 cosas que hacer con una libreta

Hace tiempo ya había hablado por aquí de las libretas. Es que soy muy friki de las libretas, me las compraría todas. Y con los bolígrafos y cosas de papelería en general me pasa lo mismo. El caso es que tengo muchísimas libretas y no sé qué hacer con ellas. Por eso, de vez en cuando me da por meterme en internet a buscar ideas y nunca encuentro ninguna que me inspire. Estas son algunas cosas que dice la gente que se pueden hacer con una libreta en blanco:

  • Cuaderno de dibujo. Yo soy absolutamente negada para el dibujo, nunca he sabido dibujar por lo que esta opción queda completamente descartada.
  • Cuaderno de planes. Tampoco suelo hacer planes. Además, ¿qué narices voy a planear en una libreta?
  • Diario de sueños. Hay quien apunta lo que sueña por la noche. Los sueños, sueños son y no necesito tenerlos escritos.
  • Relatos. Bueno, si tuviese la creatividad suficiente para escribir ya me habría forrado con un best seller, como la de Harry Potter.
  • Recetas. No me llevo nada bien con la cocina. Si en algún momento necesito una receta acabo antes googleando.
  • Frases. Hay personas que tienen una libreta para anotar frases motivantes en plan “Mr. Wonderful”. Yo no soy nada wonderful, no me va ese rollo de “el único error sería no intentarlo” y cosas así.
  • Gastos. Ya me cabreo bastante cada vez que entro a ver mi cuenta bancaria, como para llevarla escrita.
  • Proyectos. Eso estaría bien si tuviese algún proyecto.
  • Cuaderno de viaje. Cuando estoy de viaje me centro en hacer de turista y no dispongo de tiempo para perderlo escribiendo. Para tener recuerdos de los lugares que visito ya hago fotos.
  • Diario personal. “Querido diario: hoy he ido a trabajar y luego he vuelto”. Esa es mi vida, no necesito una libreta, con una línea me sobra.
  • Lista de cosas por hacer. Para eso ya tengo una agenda. Mi agenda está prácticamente vacía, lo que por otro lado no me cuadra porque no tengo tiempo para nada. Entonces no sé si es que tengo muy buena memoria y por eso no tengo que apuntar nada en la agenda, el caso es que no hago nada y cuando quiero hacer algo no tengo tiempo. Muy raro todo.

Y aquí sigo, atesorando libretas.

Si quieres contactar conmigo envíame un email
Si te gusta la historia, pásate por mi otro blog
Me gusta hacer fotos
Ahora leyendo…
Blogs amigos
Suscríbete y recibe las entradas por correo electrónico

Únete a otros 2 suscriptores

Aviso a navegantes

Casi todas las imágenes de este blog han sido tomadas de internet, exclusivamente con fines decorativos y son propiedad de sus respectivos autores. Si ves una foto tuya en algún post y no quieres que esté, avísame y la quitaré.

Estadísticas