Personal

Se acabaron las vacaciones

Todo lo bueno se acaba (y demasiado pronto). Las vacaciones han terminado y ya he vuelto al trabajo. He aquí un pequeño resumen de lo que ha sido mi veranito.

En primer lugar me fui a Grecia ocho días. Estuve dos en Atenas y seis en Santorini.


Me ha encantado, sobre todo Santorini, es espectacular. Además estaba en un resort con piscina privada en mi habitación, un lujazo. Tengo que volver ahí.

Después de Grecia me tocó trabajar una semanita, que pasó más o menos rápido, y me fui otra semana a Zaragoza, a las fiestas del pueblo de mi madre, como es habitual todos los meses de agosto. Después de eso, y como también viene siendo habitual, me fui cinco días a Tossa de Mar (Costa Brava), que cualquier día voy y me quedo a vivir allí. Me encanta ese pueblo.

En fin, que no me puedo quejar de mis vacaciones. Habrá que ir pensando en planear las del año que viene…

Vacaciones

Yo ya no puedo con mi vida, así que voy a desaparecer del mapa unos días. Estoy con los preparativos de un viaje, voy a ir unos días a Grecia, concretamente a Atenas y Santorini.

No creo que me salgan fotos como esta, pero pienso desconectarme del mundo.

Nos vemos a la vuelta.

CaixaBank, o cómo un banco no puede ser más impresentable

En Barcelona hay una oficina de CaixaBank prácticamente en cada esquina. Mi madre, de 76 años, tiene una cuenta en CaixaBank desde prácticamente toda la vida, en la que cobra la pensión de viudedad y paga los recibos de la casa. Nunca ha debido nada al banco, ni a nadie, y mantiene la cuenta en dicha entidad por la cercanía de sucursales a su domicilio. Mi madre, por su edad, no sabe desenvolverse en Internet ni con los cajeros automáticos. Ella pertenece a otra época, a esa generación que echaba las cuentas con un lápiz y un papel y que no disponía de la tecnología que disfrutamos ahora.

Pues bien, hoy mi madre ha ido a una oficina de CaixaBank para que le actualizasen la libreta, una operación que consiste en meter la libreta en una máquina y que ésta imprima cuatro o cinco líneas, o quizá seis, da igual. Una operación que se realiza en unos pocos segundos. Y los señores de CaixaBank se han negado a actualizarle la libreta. Que esa cuenta se abrió en otra sucursal (también del barrio) y que si quiere algo que vaya allí o que la actualice ella misma en el cajero automático, le han dicho con bastantes malos modos. Uno de los que se han dirigido a ella en estos términos era el director de la sucursal.

Se da la circunstancia de que CaixaBank a mi madre le cobra por los recibos que le mandan a casa y, curiosamente, también le cobra una comisión de mantenimiento por esa cartilla que se niegan a actualizar. A mi madre le hemos aconsejado en casa que cambie de banco y nos vamos a encargar de hacerle todas las gestiones necesarias para ello, eso está claro.

Así es como trata CaixaBank a las personas mayores y clientes de toda la vida. Son unos impresentables.

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