Personal

EL PAÍS DE LA ETERNA PRIMAVERA (4)

Después de pasar el fin de semana haciendo turismo por Antigua, a primera hora del lunes nos trasladamos a Momostenango, donde nos llevaron a visitar las comunidades indígenas. Así son los caminos para acceder a estas comunidades. En época de lluvias muchas veces quedan completamente embarrados, y ni siquiera los todoterrenos pueden pasar. Lo primero que visitamos fue un colegio. Al principio aparecieron unos niños que nos miraban de lejos con curiosidad, pero pronto vencieron la timidez y nos rodearon completamente. También aquí intenté quedarme con el paisaje. Pasamos casi todo el día visitando esta escuela, hablamos con los profes, y el director nos invitó a una pepsi y aprovechó la ocasión para pedirnos si le podíamos conseguir un equipo de sonido para el teatro de la escuela. Desgraciadamente satisfacer esa petición no estaba en nuestras manos. Noté que estas niñas me seguían a todas partes; cuando les pregunté qué querían, me dijeron: «-por favor, doña, una foto», así que ¡cómo les iba a negar la foto! A estos niños les encantaba hacerse fotos, luego venían corriendo a que les enseñaras la pantalla de la cámara para verse. Después regresamos a Momostenango, y nos llevaron al hostal donde teníamos que dormir esa noche, y ahí tuvimos el primer problemilla jeje. Ese aparato raro que se ve en la foto con todos esos cables y la cinta aislante era la ducha; así que la otra chica que venía y yo, estuvimos deliberando y decidimos que podía ser peligroso ducharse entre tanto cable, así que nos aseamos como pudimos en el lavabo. Al día siguiente fuimos a visitar el Centro Cultural de Momostenango, donde pudimos contemplar una «marimba», instrumento muy típico en Guatemala. Esto es una plaza de Momostenango Allí vimos alguna cosilla más, pero eso ya será en el próximo post. Continuará…

EL PAÍS DE LA ETERNA PRIMAVERA (3)

Seguimos en Antigua, donde estuvimos haciendo turismo. Se llama así porque era la antigua capital de Guatemala, pero como sufría numerosos terremotos decidieron cambiar la capital a su actual ubicación. Así son sus calles. En la foto aparece un señor vestido del Real Madrid, y es que la liga española es muy seguida en Guatemala, también vi gente vistiendo los colores del Barça. Si hablas con ellos, conocen a todos los futbolistas de los equipos españoles y son muy aficionados. En casi todos los edificios a los que se puede entrar, sean bares o tiendas, en su interior hay esta especie de claustros con fuentes y jardines. Están muy bien cuidados y algunos son muy bonitos. Nos dijeron que este arco era lo más emblemático de Antigua. Se llama Arco de San… algo, se me ha olvidado el nombre, cosas de la edad. Visitamos el Museo del Jade. En Guatemala es muy típico el jade, y muy bien de precio. Yo me compré en una platería un colgante de plata con una piedra de jade. Esto es el vestíbulo de un hotel, al que entramos para utilizar el teléfono que se ve a la derecha de la foto. Lo curioso es que la recepción del hotel representa el altar de una iglesia. Lo que se ve al fondo tapado por la bruma es un volcán. Así son los autobuses en Guatemala. Y, cómo no, invertimos varias horas en recorrer el mercado de artesanía. Allí ya me compré lo que no está escrito… Ya por la tarde regresamos a Quetzaltenango en otro taxi (pero esta vez nos aseguramos bien de que no fuera ilegal), porque al día siguiente ya salíamos hacia las comunidades indígenas, que podréis ver en próximos posts. Continuará…

EL PAÍS DE LA ETERNA PRIMAVERA (2)

Como el primer día que pasamos en Guatemala era viernes, venía el fin de semana que teníamos libre, así que en vez de quedarnos en Quetzaltenango decidimos ir a hacer turismo. Uno de los lugares que nos recomendaron fue Antigua y allí decidimos ir; la otra opción eran las ruinas mayas de Tikal pero quedaban bastante más lejos, y aunque según yo hubiese sido mejor ir ahí me conformé y me quedé con las ganas de ver las ruinas. La noche anterior para regresar al hotel que estaba un poco apartado cogimos un taxi. En Guatemala la mayoría de los taxis son piratas, suelen ser coches particulares sin ningún tipo de licencia y por supuesto sin taxímetro. Hay que negociar con el taxista el precio. Ya que teníamos ese a mano, le propusimos que nos recogiese al día siguiente a primera hora para llevarnos a Antigua. Pactamos ya en ese momento el precio y el hombre nos recogió en el hotel a la hora fijada. De camino a Antigua le pedimos parar durante una hora en un pueblo que nos habían dicho que había un mercado enorme que nos iba a gustar. El pueblo en cuestión se llama Chichicastenango, «Chichi» le dicen allí, y nosotras pensando «anda que bonito nombre para un pueblo». Chichicastenango es como una aldea con muy pocas casas y esta iglesia: Eso sí, tal y como nos habían dicho el mercado era enorme, y allí nos hinchamos a comprar. En este mercado me inicié en el arte del regateo, es costumbre también en este país regatear los precios. Y así entre tenderete y tenderete de repente escucho una música rara y al darme la vuelta me encuentro con esto. Estos señores estaban haciendo una procesión, no me llegué a enterar qué celebraban ni a qué santo paseaban. Fijaos en el tipo que sale a la izquierda del todo en segundo plano con la chaqueta clara. Era el taxista que nos llevaba; quedaos con su cara que con éste tuvimos la anécdota más surrealista de todo el viaje. Llegamos por fin a Antigua y cuando íbamos a pagarle al taxista lo acordado, nos pedía más dinero, pero casi el doble. Empezamos a discutir y a negociar con él y el tipo no atendía a razones; entonces nos dijo que si no le pagábamos lo que pedía nos denunciaba a la policía. Como es un país bastante corrupto, en el que los sobornos están a la orden del día y nosotras éramos extranjeras y estábamos muy lejos de casa, decidimos voluntariamente ir a la comisaría más cercana, al menos que se nos viera voluntad de arreglar el asunto. Fuimos a la comisaría todos y al llegar allí y explicar el caso, nos dijo el comisario (muy amable por cierto), que él mismo iba a hacer de juez (yo flipando); nos hizo pasar dentro y una vez oídos todos los argumentos empezó a dictar sentencia con un discurso: «estamos aquí reunidos todas las partes con buena voluntad…» A mi me daba la risa, porque aquello era para verlo, y me tenía que girar para que el poli no me viera reírme. Al final fue el policía el que fijó el precio del viaje, fue un término medio; todos estuvimos de acuerdo, y más el taxista porque a él le pidieron la documentación y resultó que tenía antecedentes por robo con violencia. Todo un personaje. Una vez solucionado el entuerto, al salir de la comisaría se nos acercó un señor preguntando si necesitábamos un guía o algo así (se nos notaba un poco la pinta de guiris). No queríamos un guía, pero le preguntamos si nos podía recomendar algún alojamiento que no fuera muy caro y que estuviera decente. Después de enseñarle un billetito (porque los guatemaltecos son encantadores, pero no mueven un dedo si no les enseñas pasta), nos acompañó a un hotel. Este era el hotel. El sitio era sencillo, sin lujos pero bonito, tranquilo y agradable, y estaba muy limpio. Dormí por 70 quetzales, es decir 7 euros. A ver aquí dónde duermes por ese precio. Pasamos el resto del día dando una vuelta por ahí y al anochecer en una gran plaza que hay estaban celebrando alguna fiesta local y había un grupo tocando. En la misma plaza estaba este edificio que es la catedral, muy bonito iluminado, pero con mi cámara y lo poco que sé de fotografía no conseguí otra foto mejor que esta. Y para finalizar el día entramos en un bar a tomar una cervecita. El bar era guapísimo, estaba todo decorado al estilo árabe, y además muy bien hecho todo. Era como si de repente cambiaras de país y de cultura. Había varias mesas con cachimbas. La cerveza que más se bebe en Guatemala es de la marca «Gallo». Su sabor es casi idéntico a la Estrella que bebemos aquí, así que me tomé dos que me supieron a gloria. Continuará…

EL PAÍS DE LA ETERNA PRIMAVERA (I)

Hace ya tiempo que quería hacer algún post sobre esto y hoy que tengo tiempo me he puesto manos a la obra. No sé si sabréis (y si no lo sabéis os lo digo) que la empresa donde yo trabajo es una ONG. No voy a decir cuál porque nunca se sabe quién puede llegar a leer esto. Hace casi 4 años, en abril de 2005, organizaron un concurso y yo me apunté con otras tres compañeras. Y ganamos. El premio era un viaje de 9 días a Guatemala a gastos pagados, para visitar los proyectos de la ONG. Las fotos que veréis son hechas por mi, por lo que algunas están bastante mal hechas. A Guatemala le llaman «el país de la eterna primavera» por su clima, con temperaturas suaves durante prácticamente todo el año. Primera foto en suelo guatemalteco, en el aeropuerto, después de 25 horas de viaje: Nos esperaba un compañero de allí y nos trasladó a Quetzaltenango, viaje de 3 horas por esas carreteras de Dios, y encima el tío se perdió para salir de la capital. Yo me di cuenta cuando pasamos por tercera vez por delante del mismo Mcdonalds. Llegamos a Quetzaltenango a las 23:30 de la noche (hora de allí) y el chico nos dejó en un hotelito muy mono que nos habían reservado. Primer desayuno: Yo solo tomo café con leche para desayunar, pero ese día hice la excepción. Después del deayuno nos vinieron a recoger y nos llevaron a conocer las instalaciones de la ONG en Quetzaltenango, donde a parte de un colegio muy chulo, había un recinto con una pequeña granja. También había invernaderos. El paisaje desde allí. La neblina era permanente, en cualquier lugar y durante todo el día. Estos chicos preparaban artesanalmente ungüentos y medicinas a base de «amaranto». El amaranto es una planta con más de 5.000 años de historia, que ya utilizaban los mayas por sus propiedades medicinales y nutritivas. La lucha contra las moscas. Me llamó la atención el sistema utilizado para matar moscas; son unas tiras que tienen un pegamento que las atrae y ahí se quedan pegadas. Había tiras de estas por todas partes. Y llegó la hora de comer. Nuestra primera comida allí. Me dijeron que esa cosa redonda era pollo, y yo preferí creérmelo; la verdad es que estaba comestible, y sí, por el sabor parecía pollo aunque ves a saber… Acompañan las comidas con unas tortitas de maíz sosísimas, en vez de la típica barra de pan que comemos aquí. A las 17:00 se acababa la jornada laboral, a partir de ese momento podíamos hacer lo que nos viniese en gana, así que era hora de conocer un poco Quetzaltenango. En las fotos se pueden ver tenderetes, y es que Guatemala entera es como un mercadillo gigante. Hay paradas por todas partes, venden de todo pero principalmente objetos de artesanía. Yo me tuve que comprar allí una mochila para poder meter todo lo que compré porque en la maleta no me cabía. Continuará…

Si te gusta la historia, pásate por mi otro blog
Me gusta hacer fotos
Blogs amigos
Suscríbete y recibe las entradas por correo electrónico

Únete a otros 3 suscriptores

Aviso a navegantes

Casi todas las imágenes de este blog han sido tomadas de internet, exclusivamente con fines decorativos y son propiedad de sus respectivos autores. Si ves una foto tuya en algún post y no quieres que esté, avísame y la quitaré.

Estadísticas