Política

Se llaman yomus y se autodefinen como Grupo Ultra Radical Hooligan del Valencia Club de Fútbol. Son nacionalistas españoles, valencianistas exaltados, anticatalanistas y cuentan con neonazis en sus filas. No existen oficialmente ni como peña ni como asociación. No tienen interlocutores ante el Valencia C.F. Tampoco están registrados como grupo de animación y dentro del estadio están prohibidos sus símbolos. Cuando hay partido en Mestalla se ubican en la Grada Joven, un sector del campo con capacidad para cerca de 2.000 abonados. Su grito de guerra es “Valencia somos nosotros” y van vestidos de negro. Son jóvenes, aunque sus líderes (como suele ocurrir entre este tipo de chusma) son gente de más edad, curtiditos. Siguen las consignas de un tal Tomás Ribera, un fisioterapeuta cuarentón aficionado al gimnasio y a los deportes de contacto. Otro de los cabecillas es Joan Josep Martínez, con antecedentes penales por conductas violentas y una sentencia por apuñalar a otro joven. Algunos de estos descerebrados fueron expulsados como socios del club valencianista por acorralar a los jugadores en la Ciudad Deportiva después de perder un partido. La dirección del club intentó entonces controlarlos no permitiendo la entrada en la Grada Joven a mayores de 30 años, con la intención de que no pudieran acceder los líderes. Ante esta medida, esta escoria instauró una “dictadura del silencio”, consistente en no animar al equipo los que podían entrar al campo, y amenazando con agresiones a los aficionados que sí animaban.
En las manifestaciones de tinte más político, normalmente se arrimaban a grupos de extrema derecha como España 2000 o similares. Hasta ahora, porque el pasado lunes 9 de octubre, día de la Comunitat Valenciana acudieron oficialmente y con pancarta propia a la procesión cívica que se organiza cada año en homenaje a la Real Senyera. Unos 400 energúmenos de estos asistieron a una manifestación “cívica” a insultar y agredir a otros participantes, y a realizar saludos fascistas. Algunos de sus miembros, como el analfabeto Vicent Estruch agredieron a otros participantes que defendían la independencia de Catalunya, y también a algún periodista que estaba cubriendo el evento.

Tuit posterior del tal Estruch, en el que se aprecia su alto nivel de redacción y ortografía. Y éste debe ser de los listos, que sabe usar Twitter

La policía considera que no hay más de 200 “yomus” activos y que la mayoría están identificados, pero en los actos del 9 de octubre se aprecia que fueron bastantes más. Las imágenes de esos días han demostrado que esta peña ultra se ha convertido en un catalizador de la violencia de la extrema derecha en Valencia. Esta gentuza sin neuronas son un auténtico cáncer para la sociedad, pero a veces da la impresión de que las autoridades no están demasiado por la labor de extirparlo definitivamente.

Este post se ha hecho a partir de información recopilada aquí y aquí.

No me atrevo a decir lo que opino de esta gente y de su sentencia, porque si lo digo igual me persigue la fiscalía esa.


Dice la prensa sobre el nuevo presidente de EEUU: “Donald Trump prometió ayer un repliegue de Estados Unidos para centrarse más en sus problemas nacionales. Tras la investidura, la Casa Blanca publicó su lista de prioridades: recortes fiscales, derogación de regulaciones energéticas que obligaban a reducir emisiones contaminantes, impulso al proteccionismo comercial, refuerzo de las Fuerzas Armadas y la lucha contra el crimen, y un muro en la frontera con México contra la inmigración irregular. En política exterior, aboga por un plan “agresivo” contra el yihadismo. El republicano promete que los ciudadanos guiarán su política y dejarán de ser los ‘olvidados'”.
Y la pregunta es, ¿es esto lo que da tanto miedo al mundo? ¿que mire por sus ciudadanos? ¿que luche contra el crimen? ¿que quiera acabar con el yihadismo?
No comparto ideología con Trump, ni mucho menos, pero si acaba con el yihadismo nos va a hacer un favor a todos. El hecho de mirar por los intereses de sus ciudadanos es algo que deberían hacer todos los gobiernos (¿eh Mariano?)
Falta saber los métodos que empleará Trump para cumplir los objetivos que se ha marcado, pero de momento a mí no me da miedo este señor.


No se habla de otra cosa desde primera hora de esta mañana. La denominada por algunos “alcaldesa de España”, ha muerto.
Corrupta hasta las trancas, convirtió la ciudad de Valencia en su cortijo personal. Se hizo aforar cuando vio las orejas al lobo para que no se le pudiese juzgar. Finalmente, el Tribunal Supremo la imputó por blanqueo y financiación ilegal. Recibía regalitos caros habitualmente a cambio de favores, como el famoso bolso de Vuiton. Se burló abiertamente y en público de las víctimas mortales del accidente del metro de Valencia. Y seguramente tenía más logros, que como no vivo en Valencia desconozco. Se nos ha ido una auténtica joya.
Ahora podrá disfrutar del “caloret” que tanto le gustaba en vida, mientras se ruste en alguna parrilla de ese infierno en el cual ella creía, como buena pepera ultracatólica.
Descanse en paz Rita, que yo no le deseo la muerte a nadie, ni me alegro. Y mi más sentido pésame a la familia, que ya sabemos que es duro perder a un ser querido.
Pero no siento ninguna pena.


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