Salud

19 de octubre, día mundial del cáncer de mama

El cáncer de mama es el segundo cáncer más común a nivel mundial, y representa 1.7 millones de nuevos diagnósticos cada año. Una preocupación aún mayor es que el cáncer de mama se ha convertido en la principal causa de mortalidad entre las mujeres en todo el mundo. Si bien la incidencia del cáncer de mama es mayor en los países de ingresos altos (HIC), se ha visto un aumento más rápido en los países de ingresos bajos y medios (LMIC) donde las tasas de supervivencia son las más bajas.

Nos están envenenando… y nos dejamos

Compras fresas en el supermercado y al día siguiente están podridas. Los tomates hace años que no saben a tomate. En los alimentos envasados o precocinados cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Y ya no hablemos del pan, puedes cambiar mil veces de panadería que a cuál peor. Lees las etiquetas de los productos y te encuentras zumos que solo tienen un 5% de zumo o tomate frito con un 10% de tomate. Y una larga lista de conservantes, acidulantes y un montón de “-antes”.

Yo recuerdo, por poner un ejemplo, cuando en mi infancia veraneaba en el pueblo. Íbamos a comprar leche a la vaquería; la vendían a granel, directamente de la vaca. Cuando llegabas a casa la hervías y punto. Luego llegaron las leyes de sanidad y se prohibió la venta de algunos productos frescos sin envasar. Lo mismo que con la leche ocurrió con el aceite de oliva. La diferencia es que aquello era sano, no llevaba ningún producto químico.

Hace treinta años era raro conocer a alguien con intolerancia a algunos alimentos, eran casos puntuales. Hoy en día, en cambio, casi todo el mundo es intolerante a algo. Eso sin contar cómo se han multiplicado los casos de cáncer en los últimos tiempos.

Lo malo es que si queremos comer, es lo que hay. Todo es cada vez más artificial y más dañino para la salud.

6 señales de que estás ante una persona tóxica

Últimamente, el tema de la gente tóxica me interesa mucho. Me interesa porque hace años ya que tengo problemas con una persona de mi entorno laboral. Es alguien a quien sencillamente no soporto, hasta el punto de que no soy capaz de dirigirme a ella en un tono mínimamente cordial. Por decirlo de alguna manera, “no me sale” hablarle bien. Supongo que por mi carácter tengo una forma bastante directa de decir las cosas ─si te tengo que mandar a la mierda, te mando así con todas las letras y sin problemas─, y esto, sumado a la forma de comportarse de esta persona en cuestión, que no voy a entrar a detallar porque no viene a cuento, me ha llevado a pensar que a ver si voy a ser yo la tóxica. Pero después de mucho cavilar he llegado a la conclusión de que no soy yo, principalmente porque con el resto de la gente no tengo ningún problema. Además he podido constatar que el resto de compañeros, aunque no se atrevan a expresarlo en su cara, tampoco tragan a esa persona. Así que la tóxica es ella.

Como decía al principio, últimamente me interesaba el tema y buscando información sobre el asunto he encontrado una lista de seis rasgos que comparte este tipo de gente y que se puede resumir así:

  1. Son egocéntricos. Su objetivo es instrumentalizar a los demás para obtener su propio beneficio.
  2. Contagian su pesimismo.
  3. Se victimizan para dar pena. Siempre se hacen los mártires.
  4. Son profundamente dependientes de los demás.
  5. Son envidiosos y carecen de capacidades para actuar de forma saludable.
  6. Su estado emocional fluctúa constantemente.

Evidentemente hay muchos más detalles propios de la gente tóxica, de hecho debe haber casi tantos rasgos como personas. Para neutralizarlos, lo mejor es mantenerse alejado de esta gente, no ponerse a su altura reaccionando con ira y no perder tiempo pensando en ellos.

9 razones para no cabrearte

El mal humor es malo para la salud, tanto física como mental. Estas son las 9 razones por las que es mejor dejar los cabreos de lado.


1. Te mueres antes

Investigadores de la Universidad de Iowa han publicado estudios que muestran que los hombres con problemas de control de humor tienen una probabilidad y media más de morir 35 años antes que los que no.


2. Duermes peor

La ira activa la amígdala, la parte del cerebro que maneja el instinto de supervivencia, por lo que te mantiene en una alerta que puede provocar un estado de vigilia con problemas de insomnio asociados.


3. Da dolor de cabeza

Las emociones fuertes pueden desencadenar un pico de las hormonas que generan el estrés, como la testosterona o la adrenalina. Esto acelera el flujo sanguíneo hacia el cerebro, lo que aumenta la presión, pudiendo desencadenar jaquecas y otras molestias.


4. Puede desencadenar enfermedades pulmonares

La respiración también se modifica durante los accesos de ira, por lo que nuestros pulmones también pueden sufrir algunos daños. En periodos largos, esto puede derivar en enfermedades serias que afecten a nuestro sistema respiratorio.


5. Genera ansiedad y depresión

La ansiedad y la depresión son dos procesos que pueden revestir mucha gravedad, además de convertir el día a día en mucho más difícil que si estamos sanos. Cuando estamos enfadados, nuestro cuerpo genera un estado de alerta y tensión, y la serotonina se reduce. Un estado prolongado puede derivar en estos problemas serios.


6. Te pondrás enfermo más a menudo

El aumento de hormonas estresantes en nuestro cuerpo puede debilitar a la larga nuestro sistema inmunológico, haciendo nuestro cuerpo más vulnerable a cierto tipo de enfermedades. De alguna manera, si tu estado general es el enfado, estás haciendo a tu cuerpo mucho más débil y expuesto a que surjan problemas físicos.


7. Mayor riesgo de ataque al corazón

Obvia decir que el corazón es el centro del flujo sanguíneo, por lo que cualquier alteración en el mismo acabará viéndose reflejada el él. El riesgo de sufrir infartos y otras cardiopatias aumenta bastante con estados como la ira, el enfado, etc. sobre todo en situaciones muy prolongadas.


8. Digestión difícil

El «estado de alerta» al que sometemos al cuerpo cuando estamos enfadados envía el flujo sanguíneo hacia zonas necesarias para «pasar a la acción». Sin embargo, también es muy importante durante el proceso digestivo, por lo que si nuestra sangre está ocupada en otras cosas, este proceso no será tan eficiente como debería.


9. Envejecerás antes

Otro de los efectos secundarios de un mal humor crónico es que la piel nota la falta de colágeno, lo cual provocará que la piel tenga un aspecto envejecido mucho antes de lo que sería normal.


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