Sucesos

BUSCABA UN PIZZA Y HALLÓ LOS CADÁVERES DE 3 BEBÉS EN EL CONGELADOR

Un chico de 18 años que buscaba una pizza en el congelador de la casa de su familia se encontró, este fin de semana, con los cadáveres de tres bebés, informó este lunes la policía alemana, mientras que la madre del joven que hizo el macabro hallazgo fue inculpada.

El suceso tuvo lugar el sábado por la tarde en el sótano de una casa en Wenden, una pequeña localidad de una región rural del oeste de Alemania.

Los padres se habían ido fuera a pasar el fin de semana y, en su ausencia, dos de los tres hijos de la pareja, el chico y su hermana, de 24 años, bajaron al sótano a buscar una pizza congelada.

Mientras la buscaban, “decidieron poner un poco de orden, porque había muchos productos que ya habían caducado. Fue entonces cuando el chico abrió unas bolsas y descubrió los cadáveres”, contó en una rueda de prensa Herbert Fingerhut, uno de los responsables de la investigación.
Los cadáveres de los bebés -que los investigadores excluyen que fueran trillizos- estaban envueltos en toallas y luego metidos en bolsas de plástico. Uno de los cuerpos también había sido envuelto en las páginas de un diario regional con fecha de finales de 1988, especificó el policía.

“No podemos decir nada aún sobre la manera en que los bebés murieron” porque los cadáveres deben “descongelarse lentamente” antes de poder ser sometidos a una autopsia”, agregó.

“Totalmente afectados y traumatizados” por su hallazgo, ambos jóvenes esperaron durante más de 24 horas el regreso de sus padres. Cuando éstos volvieron, el domingo por la noche, la hija mayor les convenció para ir a la policía.

La madre, de 44 años y también “gravemente afectada” por el hallazgo, fue inculpada por esas muertes. “De sus declaraciones se deduce que esos niños eran suyos y presumimos que ella les metió en el congelador”, afirmó el investigador.

Al igual que el resto de la familia, la mujer está recibiendo asistencia psicológica. “Es visible que se culpabiliza mucho. Su dolor se lee en su rostro”, testimonió Fingerhut.

Según los primeros elementos de la investigación, ni el padre -un electricista de 47 años- ni ninguno de los tres hijos de la pareja -de 18, 23 y 24 años- supieron nunca nada de los embarazos de su madre, una mujer de una cierta corpulencia, precisó el policía.

“Parece difícil de creer pero ya ha habido otros casos de estos en la historia criminal”, dijo.

La familia vive en esa casa de Wenden desde 1984 y los habitantes del lugar los describen como “gente normal y corriente”, si bien este lunes hablaron de una madre “muy apagada”.

(Yahoo! España)

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