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O los conductores de tranvía bielorrusos tienen mucho temple o tienen horchata en vez de sangre.

Deben estar acostumbrados a este tipo de percances, porque ni se inmutan.

Esta es una historia tan conmovedora que hasta puede tener un punto algo lacrimógeno si te pilla en un momento sensible. Es una historia que demuestra cómo un animal puede cambiar la vida de una persona; demuestra que la vida en este planeta podría ser diferente a poco que nos lo propusiéramos; demuestra que merece la pena cuidar la Naturaleza por todo lo que ésta nos puede dar. Es una historia que inevitablemente te pone a pensar en lo destructivos que somos los humanos con este planeta que, al fin y al cabo, es nuestra casa.

Los protagonistas de esta historia son Bambi y Aladino (no, no es un cuento, es que el pobre hombre se llama así). Aladino es un señor que vive en Asturias, en medio del campo, en un entorno natural espectacular. Como él mismo explica era cazador, ya que su padre, a parte de ponerle el nombre de una peli de Disney, le enseñó desde muy joven a cazar venados. Un día, a unos dos kilómetros de su casa, se encontró una cría de ciervo moribunda, se apiadó, la alimentó y con sus cuidados logró que sobreviviera. Y la llamó Bambi.

Hoy, Bambi ya es una cierva adulta. Aunque vive en libertad, todos los días visita a Aladino y pasa unas cuantas horas con él. Pero lo más importante es que desde que encontró a Bambi, Aladino no ha vuelto a ser capaz de cazar. «Aunque me pagues lo que me pagues, yo no mato ningún animal», explica.

El ex cazador se emociona cuando cuenta su experiencia con Bambi. Es impresionante lo que ha sido capaz de transmitirle esta cierva, hasta el punto de cambiar totalmente su vida.



Ya es mala suerte vivir en un entorno natural tan espectacular como los Picos de Europa y tener que ir a dar con lo «mejorcito» de la civilización humana. Eso es lo que le pasó al pobre jabalí que, sin comerlo ni beberlo, se encontró despeñado por un barranco.

La Guardia Civil dice que está intentando localizar a esta gentuza pero difícil lo veo. Y si los pillan, como en este país las leyes son como son y la justicia va como va, palmadita en la espalda y aquí no ha pasado nada.

 

 

Siete machotes que iban de excursión por la montaña empujaron con palos a un jabalí hasta que lo despeñaron. Así es la especie humana, destructiva hasta decir basta. Ya no se trata de ser amante o no de los animales, pueden no gustarte, pero eso no te da derecho a torturarlos y agredirlos.

El nivel de educación de estos energúmenos queda claro en las imágenes. Ojo, este vídeo puede herir sensibilidades.

 

 
Vídeo extraído de aquí

Richard Browning acaba de batir el récord Guiness por volar sobre un lago en Reino Unido con un traje a propulsión. La prensa británica lo llama el «Iron Man» de la vida real.
 
Al tercer intento alcanzó su objetivo y llegó a superar los 50 kilómetros por hora. Él y su equipo combinaron motores de reacción en miniatura con un exoesqueleto diseñado especialmente para la ocasión.

 


 
Visto aquí.

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