EL GRAN ENGAÑO DE LOS PLATILLOS VOLANTES

Una nave extraterrestre visita la Tierra cada seis minutos. Sólo así se explica que, en los últimos 50 años, el 5% de la población mundial asegure haber sido testigo de las evoluciones de platillos volantes. Aunque la inmensa mayoría de las observaciones tiene su origen en percepciones erróneas de cuerpos astronómicos, de fenómenos atmosféricos, de aviones y helicópteros… cuando no en meras fabulaciones y fraudes; de los 200 millones de platillos volantes vistos en el cielo desde 1947, 4 millones son auténticos ingenios alienígenas, según estimaciones de los ufólogos más prudentes.
Nuestro planeta es una especie de Benidorm cósmico al que acuden seres de todos los rincones de la galaxia y no precisamente con buenas intenciones. En 1991, «al menos un 2% de la población norteamericana presentaba los síntomas característicos de las personas que han sido abducidas. Es decir, llevadas al interior de ovnis por seres de apariencia extraterrestre para ser examinados minuciosamente y formar parte, además, de un estricto programa de ‘seguimiento’ a lo largo de toda su vida por parte de sus abductores» [Sierra, 1994]. A nadie puede extrañar, por lo tanto, que, a finales de los años 70, el ufólogo español ANDREAS FABER-KAISER hablase de los ovnis como del «problema número uno de la ciencia moderna».